Cultura

Una velada entre ánimas

Producciones Imperdibles presenta en el patio de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, en la calle Laraña, el espectáculo 'Soñando a Bécquer', que rescata las diversas etapas del poeta explorando algunas facetas poco transitadas. La obra puede disfrutarse a las 22.30 horas hasta el 6 de agosto. Y ello incluso con la posibilidad de visitar el Panteón de Sevillanos Ilustres, donde está la tumba del poeta.

el 16 sep 2009 / 04:25 h.

Fieles al espíritu del teatro contemporáneo, Producciones Imperdibles ha elaborado un lenguaje teatral propio que se caracteriza por la potencia de los elementos plásticos y musicales y el hallazgo de nuevos ámbitos de actuación determinantes de formas dramáticas singulares.

Esta nueva propuesta retoma esa línea en un espacio impactante: el patio de la Facultad de Bellas Artes, situado justo encima de una cripta que aloja los restos de algunos sevillanos y sevillanas ilustres, como Arias Montano o Cecilia Böhl de Faber, alias Fernán Caballero -de quien se dice que su fantasma flota en el ambiente- o el mismísimo Gustavo Adolfo Bécquer, protagonista de este nuevo espectáculo. Bécquer, junto a su hermano Valeriano, descansa en paz en una hermosa tumba que, gracias a esta propuesta, el espectador puede visitar. Y de este modo, antes de la función, el respetable emprende un viaje al pasado tan profundo como inquietante .

Pero éste no es el único elemento novedoso. Porque, una vez terminada la visita, nos encontramos con que el patio, a manera de un cine de verano, dispone de unas cuantas mesas que permiten a los espectadores consumir un refrigerio mientras disfrutan de la actuación.

Desde luego, la idea resulta tan fresca como inteligente, teniendo en cuenta el castigador verano sevillano. Así, el público puede relajarse hasta dejarse llevar por el lirismo que impregna el espectáculo que, al contrario de lo que cabría esperar, se centra más en la imagen que en la palabra.

El relato gira en torno a una serie de cuadros que se resumen en diez escenas que van desgranando, como la pintura impresionista, la vida del poeta, desde su infancia en Sevilla a su madurez en la capital del reino. Para ello, José María Roca ha construido una arriesgada dramaturgia que mezcla la poesía con elementos narrativos y dramáticos para, en un intento de huir del tópico, otorgar al poeta una impronta más cercana, que va más allá del lirismo o las imágenes tenebrosas de sus leyendas.

Así, el personaje del hermano, interpretado con una cierta precitación por Ignasi Vidal, asume al principio el papel de narrador para contarnos la primera etapa del poeta cuando, siendo todavía un niño, apuntaba ya maneras alabando con sus rimas las excelencias de su ciudad, cuya belleza y tradición suscitan los poemas más románticos y virtuosos.

Las tres ninfas completan esa imagen preciosista con un juego de movimientos sutiles y gráciles que llevan el relato hacia el terreno de la poesía. Hacia la mitad de la obra, en cambio, la obra se dirige hacia un discurso más dramático en el que destaca una especie de montaje en paralelo que, ya al final, nos cuenta con soltura el lado más cotidiano y vulgar del personaje.

Cabe resaltar la música de piano, admirablemente interpretada en directo por Alejandra Pacheco, así como la continua referencia a las rimas, el preciosismo de las imágenes, el intimismo de la música, la elección del actor principal, cuya sola expresión corporal remite directamente al escritor, y la magistral interpretación de las tres musas a las que Celia Vioque, Belén Lario y Antonia Zurera colman de prestancia.

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