Cultura

Una vez más Aranda-Marsé

Con esta nueva película, el veterano Vicente Aranda vuelve a dos de sus aficiones. Una es adaptar las novelas de Juan Marsé, otra su inveterada afición al sexo. Ésta es la cuarta novela de este autor que lleva al cine. La primera y más lograda fue La muchacha de las bragas de oro.

el 14 sep 2009 / 20:57 h.

Francisco Casado

Con esta nueva película, el veterano Vicente Aranda vuelve a dos de sus aficiones. Una es adaptar las novelas de Juan Marsé, otra su inveterada afición al sexo.

Ésta es la cuarta novela de este autor que lleva al cine. La primera y más lograda fue La muchacha de las bragas de oro; las otras dos, Si te dicen que caí y El amante bilingüe, son de lo peor de la filmografía del ya ochentón director.

Esta vez se ajusta a la trama de la novela aunque dulcifica un poco el final. Comienza como un thriller, se convierte en drama amoroso y, cuando parece que va a volver al policíaco, regresa al drama dejando por el camino algunos huecos.

Raúl es un policía que tras defender a una inmigrante árabe y a sus hijas de dos violentos motoristas a los que ocasiona graves lesiones, es relevado de su cargo durante dos meses, los que aprovecha para visitar a su familia y se quita del punto de mira de ETA. Allí descubre que su bondadoso hermano gemelo, deficiente psíquico, trabaja en un prostíbulo y está enamorado de Milena, una prostituta latinoamericana.

A lo largo de la truculenta trama hay apuntes sobre la trata de blancas, la prostitución, las mafias del sexo, las drogas, la violencia, el terrorismo de ETA, el blanqueo de dinero, etcétera.

Aranda da a Eduardo Noriega la oportunidad de hacer el doble papel, que exagera como policía y está algo mejor en el de hermano con discapacidad intelectual. Uno de los atractivos del filme es la colombiana Flora Martínez, con escenas en las que demuestra buenas maneras de actriz. Aranda tampoco acierta esta vez con Marsé.

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