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Cofradías

Unánime acogida del Sábado Santo a la hermandad del Sol

El paso más importante para su encaje ya está dado

el 11 feb 2010 / 20:58 h.

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Reservado del restaurante Becerra. Calle Gamazo. Miércoles por la noche. A la misma hora que en San Lorenzo los hermanos del Gran Poder hacen historia refrendando la incorporación de las nazarenas a su cortejo y que el Sevilla pasa las de Caín en el Alfonso Pérez de Getafe para lograr su pase a la final de la Copa del Rey, seis comensales se reúnen en la planta primera del restaurante para dirimir un trascendente asunto de cofradías.


Los cuatro hermanos mayores del Sábado Santo y el delegado del día, Rafael Barea, hacen tiempo mientras esperan al sexto invitado a la mesa, el presidente del Consejo, Adolfo Arenas, que después de un día ajetreado acude a la cita directamente desde la parroquia de San Julián, donde ha asistido a la presentación del libro dedicado a su abuelo, Antonio Castillo Lastrucci. Sobre la mesa, además de buenos manjares, está el análisis de la solicitud presentada por escrito por la hermandad del Sol para incorporarse a la nómina del Sábado Santo este mismo año 2010.


Aunque a priori todos los pronunciamientos son favorables, el encaje de la corporación del Plantinar a la nómina de la Semana Santa llega a su trance decisivo. Convencidas de que en el Sábado Santo hay espacio suficiente para una posible ampliación, la predisposición de las cuatro hermandades del día a hacerle un hueco a los nazarenos de verde ruan es excelente desde un primer momento. Todos reconocen el esfuerzo realizado por El Sol para cumplir con los requisitos impuestos por el Consejo y coinciden en que su extraordinaria labor desplegada en los últimos años en el barrio del Plantinar bien merece un premio.


El debate se extiende hasta altas horas. Los participantes en la cena estudian pormenorizadamente los pros y los contras de la decisión de admitir una nueva cofradía en la Semana Santa. Encima de la mesa salen a relucir aspectos secundarios, como el de llegar a la Campana con un palio pintado, pero en un año más de prórroga que le dieran tampoco habría tiempo de bordarlo.


El ambiente de la cena es muy agradable. No hay ninguna voz disonante. Y todos acaban acogiendo con los brazos abiertos a la nueva "criatura" del Sábado Santo. Ni siquiera hizo falta la formalidad de una votación para dar oficialidad al acuerdo. Por aclamación de los presentes, El Sol abrirá en 2010 los desfiles del Sábado Santo.
La acogida es total y sin condiciones. Tanto es así que el hermano mayor del Santo Entierro ni siquiera pone encima de la mesa sus reservas sobre qué pasaría el año en que su hermandad deseara organizar de nuevo una magna procesión.


Reina la unanimidad en torno a la mesa. El paso más importante para que el Cristo Varón de Dolores y la Sacra Conversación lleguen este año a la Campana ya está dado. Todos se felicitan. A esa hora de la madrugada, no hay llamada al hermano mayor del Sol para comunicarle el acuerdo.


La hoja de ruta trazada marca ahora que sea la junta superior la que tome conocimiento de este acuerdo y convoque un pleno extraordinario de penitencia para bendecir la incorporación de una nueva hermandad a la nómina de la Semana Santa. Una más para repartir. La última formalidad: solicitar la dispensa a Palacio para que sean 60 y no 59.

 

La última modificación, en 1972. Excepción hecha de la organización de sendas ediciones del Santo Entierro Grande en 1992 y 2004, el Sábado Santo no sufría modificación alguna en su nómina desde el año 1972. Esa Semana Santa se incorporó a la nómina del día la hermandad de Los Servitas después de que un año antes el cardenal José María Bueno Monreal transformara esta corporación en cofradía de penitencia culminando un largo proceso de reactivación fruto de la perseverancia de sus hermanos.


A diferencia de otros casos más recientes, la incorporación de la hermandad del Sol a la nómina de la Semana Santa no ha sido ni mucho menos traumática. Todo lo contrario: las cuatro hermandades del Sábado Santo le han abierto las puertas de la jornada de par en par y la han acogido con los brazos abiertos. Habría que remontarse a 1989, año del desembarco de la hermandad del Cerro en el Martes Santo, para encontrar un precedente de un recibimiento tan caluroso por parte de las compañeras del día.


El Carmen Doloroso, incrustada en el Miércoles Santo en 2007, y el Polígono de San Pablo, acogida tras una decisión presidencial en el seno del Lunes Santo un año más tarde, son las últimas incorporaciones a la nómina de la Semana Santa.   

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