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Unas 25.000 personas despiden al ultraderechista Haider en funeral de Estado

Como si se tratara de un jefe de Estado, una estrella del pop o un líder religioso, la región austríaca de Carintia despidió el sábado al dirigente ultraderechista Jörg Haider, su gobernador durante 9 años, con un funeral cargado de honores y al que asistieron más de 25.000 personas. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 16:59 h.

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Como si se tratara de un jefe de Estado, una estrella del pop o un líder religioso, la región austríaca de Carintia despidió el sábado al dirigente ultraderechista Jörg Haider, su gobernador durante 9 años, con un funeral cargado de honores y al que asistieron más de 25.000 personas.

La Plaza Nueva de Klagenfurt, capital de Carintia, acogió un ceremonial de Estado, con la presencia del presidente de Austria, Heinz Fischer, el canciller, Alfred Gusenbauer, y la cúpula política de la nación alpina.

Desde su muerte el pasado sábado en un accidente de circulación, cuando conducía ebrio y al doble de la velocidad permitida, Austria sigue recuperándose de la inesperada muerte de su político más polémico, pero también más relevante, de las últimas dos décadas.

En la ceremonia fúnebre, los oradores, la mayoría correligionarios de su Alianza por el Futuro de Austria (BZÖ) y amigos personales, insistieron en destacar a Haider como un "visionario" y un "hombre del pueblo". "Nuestro gobernador no puede morir" llegó a decir con un tono cercano al de la veneración, Uwe Scheuch, nuevo jefe de filas del BZÖ en Carintia, que animó a esforzarse para continuar el "trabajo" de Haider.

Pocas críticas se escucharon sobre quien, en los años 90, alabó la política laboral de Hitler o denominó "centros de castigo" a los campos de concentración. Aunque su calculada ambigüedad respecto al pasado nazi de Austria había sido relegada en los últimos años, Haider seguía abanderando un discurso nacionalista, xenófobo y crítico con la Unión Europea (UE).

Incluso el canciller socialdemócrata, Alfred Gusenbauer, mostró su "respeto y reconocimiento" y calificó a Haider como una persona que "no dejaba indiferente a nadie, en lo positivo y en lo negativo". "Fue capaz de impresionar a mucha gente, pero también de desatar contradicciones", indicó.

En lo más parecido a una crítica de su alocución, el canciller se refirió a que Haider "planteó exigencias a otras personas, que él mismo no estaba en posición de cumplir".

Aparte de los políticos locales, entre los asistentes al ceremonial se pudo ver a Saif al Gadafi, el hijo de Muamar al Gadafi, una delegación de la Liga Norte de Umberto Bossi, y representantes de regiones italianas y rusas.

Aunque la Policía no constató la presencia de grupo radicales, entre quienes acudieron a homenajear a Haider se encontraban miembros de las "Burschenschaften", las asociaciones estudiantiles relacionadas con la ultra derecha.

Unas 25.000 personas, según la radiotelevisión pública ORF, acudieron al ceremonial fúnebre, después de que en los dos últimos días la capilla ardiente recibiera 18.000 visitas. Pese a que su ascendiente en el resto del país había perdido mucha fuerza, en Carintia Haider seguía disfrutando de cuotas de popularidad del 45 por ciento. De hecho, en el libro de condolencias habilitado en internet, se acumulaban hasta 10.000 mensajes de pésame.

"Te agradecemos todo lo que has hecho por nosotros. Te pedimos que nos sigas protegiendo" firmaba una familia de la localidad de Leopoldsdorf. "Nunca le olvidaré y le hablaré de usted a mi hijo de 22 meses. Así, será inmortal para nosotros", rezaba otro de los textos de pésame.

Los restos mortales de Haider fueron escoltado por una compañía de honor del Ejército en un cortejo fúnebre en el que participó su viuda Claudia y las dos hijas del matrimonio. Tras los discursos de homenaje al político, se celebró un oficio religioso en la catedral de Klagenfurt.

Tras ser incinerados, los restos mortales de Haider fueron enterrados, según lo previsto, en una capilla en las propiedades familiares en Bärental, en una ceremonia privada.

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