Economía

Unicaja en tierras manchegas

Dos frentes tiene abiertos Unicaja. El primero, de sobra conocido, la posibilidad de que inicie la fusión con Cajasol cuando, en mayo próximo, ésta dé por cerrada la unión de las dos entidades que la engendraron, El Monte y Cajasol. El segundo, una alianza -o quizás una operación de mucha más envergadura- con Caja Castilla-La Mancha (CCM). ¿Cuáles son sus claves?

el 15 sep 2009 / 22:40 h.

Dos frentes tiene abiertos Unicaja. El primero, de sobra conocido, la posibilidad de que inicie la fusión con Cajasol cuando, en mayo próximo, ésta dé por cerrada la unión de las dos entidades que la engendraron, El Monte y Cajasol. El segundo, una alianza -o quizás una operación de mucha más envergadura- con Caja Castilla-La Mancha (CCM). ¿Cuáles son sus claves?

Dos comunidades limítrofes, dos gobiernos autonómicos que se entienden (socialistas) una caja que necesita y busca alianzas, la manchega, y otra, la malagueña, que ansía crecer, tiene los recursos y ha visto una oportunidad en tierras de Don Quijote. Son los protagonistas de una operación financiera de gran envergadura, cuya historia comienza a escribirse -contactos los hay-, que estaría bien vista por la Junta de Andalucía, institución que tutela a Unicaja y no exenta de dificultades -hay mucho lastre en la cartera empresarial de la CCM-. De fraguarse la fusión -por absorción-, la andaluza lograría un fuerte impulso para su expansión nacional.

En concreto, de las 583 oficinas de la entidad manchega, 23 se ubican en Andalucía, de ellas 11 en la provincia de Sevilla, 5 en Córdoba y otras tantas en Málaga y las dos restantes se sitúan en Granada y Almería. Pero fuera de su comunidad de origen, la CCM ha desplegado en los últimos años una importante estrategia de expansión de su red comercial en las regiones de Valencia, Murcia y Madrid, así como en Castilla y León, Aragón y Barcelona. Y precisamente Unicaja está reforzándose en el Levante, la capital madrileña y su área metropolitana y Cataluña.

Mientras, es aún mayor la presencia de la caja malagueña en Castilla-La Mancha, al rebasar las 80 sucursales, siendo, tras la andaluza, la autonomía española donde cuenta con más representación y llegando, asimismo, a localidades pequeñas. De hecho, sólo las dos grandes cajas españolas, Caja Madrid y La Caixa, superan a la red de la presidida por Braulio Medel en la región vecina. Pero la dimensión no hay que verla sólo en oficinas, sino también en dinero y rentabilidad. Si esta última ganó 295,8 millones de euros entre enero y septiembre de 2009, con un incremento del 5,1% sobre el mismo periodo del año anterior, a ver qué dicen los balances de la entidad objeto de deseo.

La CCM no ha hecho públicas sus cuentas de los nueve primeros meses de 2008, y no constan en el registro del organismo supervisor de los mercados, la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores). Los datos facilitados por la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) indican que la entidad castellano-manchega obtuvo un beneficio neto consolidado (esto es, teniendo en cuenta la actividad propia y las aportaciones de su grupo empresarial) de 42,85 millones de euros entre enero y septiembre, con una caída del 74,8% respecto al mismo periodo de 2007, debido a la inexistencia de plusvalías por ventas de activos (por ejemplo, participaciones en bolsa) y a las mayores provisiones (reservas) contra posibles riesgos, principalmente, impagos y créditos colgados por suspensiones de pagos de empresas.

No en vano, la entidad con sede social en Cuenca quedó salpicada por los dos mayores concursos de acreedores que se han presentado hasta ahora en España, los de las inmobiliarias Martinsa-Fadesa (a la que prestó unos 90 millones de euros) y Tremón (le otorgó casi 48 millones), a la vez que, sobre ella, pesa como espada de Damocles los problemas del grupo Nozar, también del mismo sector.

El ladrillo. Como en otras muchas entidades financieras, el ladrillo es uno de los principales desencadenantes de los males de la CCM, y que comenzaron allá por diciembre de 2007, por la estrecha vinculación que esta caja tenía con la familia Díaz de Mera, aliada del empresario sevillano Luis Portillo en la inmobiliaria Colonial, que se estrelló en bolsa.

No hay que retroceder tanto. En lo que va de 2009, el símbolo de las finanzas manchegas ha tenido que afrontar otra gran suspensión de pagos, la de la compañía constructora DHO, que es, nada más y nada menos, que una de sus participadas (tiene entorno al 10%). Y más, y esto último atañe a su credibilidad y prestigio social. En enero pasado, desacuerdos con la gestión -son palabras textuales- en la CCM desembocaron en la dimisión de su vicepresidente, Jesús Bárcenas, más conocido por presidir actualmente la patronal de las pequeñas y medianas empresas españolas (Cepyme).

En la cartera de empresas participadas de la entidad conquense, conformada por 64 sociedades, 13 pertenecen al negocio inmobiliario y, al margen del ladrillo, lastra sus cuentas su presencia en el capital de la empresa promotora del aeropuerto de Ciudad Real, denominado Don Quijote, cuyo despegue acumula dos años de retraso y del que -muy oportunamente y con plusvalías- salió Cajasol en el otoño de 2007, con lo que dio por liquidada su relación con los Díaz de Mera, heredada de la etapa de la presidencia en El Monte de José María Bueno Lidón.

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