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Unidad, diez años después

Han pasado diez años desde aquel horrible 30 de enero de 1998 en el que disparos a traición despertaron a Sevilla de madrugada. Alberto Jiménez Becerril, concejal del PP y su esposa, la procuradora Ascensión García Ortiz fueron vilmente asesinados en la calle Don Remondo por terroristas de ETA.

el 14 sep 2009 / 23:24 h.

Han pasado diez años desde aquel horrible 30 de enero de 1998 en el que disparos a traición despertaron a Sevilla de madrugada. Alberto Jiménez Becerril, concejal del PP y su esposa, la procuradora Ascensión García Ortiz, fueron vilmente asesinados en la calle Don Remondo por terroristas de ETA. Aquel espantoso crimen provocó una formidable reacción de la sociedad civil sevillana que dio toda una lección de coraje cívico al echarse a la calle pacíficamente para exigir el fin del terrorismo. Aquella espectacular demostración de unidad ciudadana y política se convirtió en el arma más eficaz para taponar las salidas de los terroristas y los que los alentaban. Hoy, sin embargo, aquel movimiento social que metió la directa hacia la paz y la libertad, ha perdido la unidad por la crispación política generada en la última legislatura. El terrorismo, en lugar de unir a las víctimas y a la sociedad, ha provocado una fractura entre dos Españas que sólo beneficia a los terroristas. En cierto modo, algo similar ha ocurrido con la Fundación Alberto Jiménez Becerril, creada para honrar la memoria del concejal del PP y su esposa, que se ha convertido en los últimos meses en arma arrojadiza para bochorno de familiares y de los grupos políticos del Ayuntamiento. Alberto Jiménez Becerril, hombre capaz, inteligente, dialogante y moderado, no daría crédito ante la utilización torticera que se está haciendo de su memoria y la de las víctimas. Hoy, diez años después, toda Sevilla debiera estar unida en un sólo acto de recuerdo al joven matrimonio, que sirva para dejar claro a los terroristas que nada conseguirán con las armas. Pero la realidad es bien distinta. La Fundación ha suspendido sus actos y los familiares y destacados dirigentes del PP harán su particular homenaje en un hotel. No es posible que en diez años no hayamos aprendido que el mejor tributo es la unidad de todos frente a ETA.

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