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Unidos contra 'esa' enfermedad

El Foro de Pacientes con Cáncer celebró ayer su primer encuentro ‘físico’ en el Hospital Virgen del Rocío, después de tres años de actividad en internet reuniendo a pacientes, familiares y profesionales.

el 03 feb 2014 / 23:33 h.

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Antonio Bellido con su hija Rocío, que padeció leucemia. / J.M.Paisano Antonio Bellido con su hija Rocío, que padeció leucemia. / J.M.Paisano Entre las espectaculares fotos de mujeres con cáncer que ayer tarde, por paradójico que pueda parecer, colmaban de esperanza y de sonrisas la frialdad del corredor de un edificio administrativo, estaba la de una joven de Arjonilla (Jaén) llamada Rosa López mirándolo a uno a los ojos. Al pie había un texto que comenzaba así: En qué marrón me he metido ahora... Tendré que ser paciente y dejar que el tiempo y la medicina hagan lo suyo. ¡No me puedo poner tacones! ¡Me duelen los huesos! Estoy agotada de tanta medicación y encima estoy engordando... Es la soledad, la pena, la contrariedad, la perplejidad de la persona que todavía no ha salido del asombro de saber que tiene esa enfermedad, la innombrable; la larga enfermedad por la que pasan de puntillas los telediarios cuando tienen que anunciar el adiós prematuro de alguna celebridad. El edificio era el Pabellón de Gobierno del Hospital Virgen del Rocío. En él se reunían físicamente, por primera vez, algunas de esas personas de toda Andalucía que llevan ya tres años conviviendo en internet. Era, en resumen, el I Encuentro del Foro de Pacientes con Cáncer (www.onconocimiento.net). «Esto es importantísimo», dice Pepa Márquez, vecina de Pilas (Sevilla), de 49 años. Cubierta aún por el pañuelo que revela su reciente tratamiento, explica el porqué: «Cuando sabemos que estamos malos, lo primero que hacemos ¿qué es? ¡Meternos en internet, a mirar! ¡Y eso es horroroso! Más vale no meterse, porque te hunde la moral. Yo de lo único que me enteré es de que me podía ir en cinco años. ¿Y sabe lo que me dijo el oncólogo? Que hay que saber, sí, pero hasta un límite. Me dijo que incluso él, con tantos años como lleva, todavía se sigue equivocando, ¡qué no pasará en internet! Por eso importa tanto tener un lugar donde te hablan los expertos, los pacientes...» Ese lugar es este foro. Un invento de la sanidad pública andaluza, en colaboración con la Sociedad Andaluza de Cancerología y dentro del Plan Integral de Oncología, para que los pacientes con cáncer tengan a su alcance mucho más que miedo, rumores y webs alarmistas: contacto directo, datos ciertos, apoyo y asesoramiento profesional, encuentro de familiares, sitio donde debatir y ayudarse... Imágenes de pacientes de cáncer. / J.M.Paisano Imágenes de pacientes de cáncer. / J.M.Paisano «Para mí es esencial que exista y que aporte ayuda», cuenta Ana María Cueto Jiménez, de 42 años, que ha superado un cáncer de mama. «Esta enfermedad genera tantas dudas, tantos miedos, que el foro te ayuda a saber y a comprender lo que te está pasando. Porque sobre el cáncer vamos aprendiendo conforme vamos viviendo». Su hermana Natividad, con la misma dolencia, interviene también: «Es importante, porque muchas veces podemos estar equivocados. La gente da consejos y no siempre lo hace sabiendo, cuando realmente de quienes hay que recibirlos es de los profesionales y de quienes han pasado por lo mismo que uno». Los testimonios se van sucediendo de un modo tan coincidente, remarcando tanto las mismas cosas y expresándolas con tono tan similar y gestos tan parecidos, que realmente cabe hablar de afinidad en ese foro. «En la vida uno tiene que estar preparado para lo positivo, claro, pero también para cuando llega la adversidad», explica Manuela Chica, de 64 años, con cáncer de mama. «Hacerlo así ayuda a la gente a ser feliz con lo que hay. O si no, ¿qué pasa cuando uno se pone malo? ¿Se acaba el mundo o qué? Y sin embargo, las emociones se destrozan, la vida social se pierde... Todo eso hay que combatirlo». Pepa vuelve a aparecer para decir que los seres queridos del enfermo también enferman, de algún modo: «A los tres días de que me lo dijeran, vi que mi familia estaba peor que yo. Y fui yo quien tiró de la familia para arriba. Y lo he llevado bien. Con mucha esperanza». Y tras ella aparecen Antonio y Rocío Bellido, padre e hija. Él, médico de 54 años, creó a mediados de los noventa la Asociación de Lucha contra la Leucemia Rocío Bellido, por lo que sobran más explicaciones: «Mi hija tuvo la enfermedad con cinco años. Entonces, cuando empezamos con la asociación, hacíamos lo que podíamos. No había nada, no existía forma de organizarse... En cambio, este foro abre todas las posibilidades». La sonrisa de esa preciosidad de hija que tiene le insufla fuerzas añadidas en la lucha por ayudar a otros con la misma dolencia. Ella apenas recuerda nada, con 25 años que tiene. «Recuerdo bien poco, sí. Un sitio oscuro [la sala de tratamiento del hospital], mi familia siempre conmigo». Estuvo un año ingresada. Y pese a su corta edad, ya es historia: es la primera trasplantada de médula de Sevilla que se curó. «Paciencia. Que vean la enfermedad de forma positiva. Que luchen». He ahí el verbo que todos pronuncian. Luchar, luchar. Como sustantivo, la esperanza. Como palabra talismán, la vida. Aprender que la vida no era la turina de antes, sino algo más intenso y más bello. O por seguir justo por donde se dejó al principio aquel texto de la foto que escribía Rosa López: Voy a comerme un trocito de chocolate a ver si se me pasa este cabreo. Jamás tuve fuerzas para rendirme. Y colorín colorado, sin trabajo me he quedado. Pero este cuento aquí no ha acabado, y con el paso del tiempo me voy recuperando.  

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