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Unidos por la música

La Fundación Barenboim llena de imágenes la Plaza Nueva para mostrar que un mundo en paz es posible.

el 25 jul 2010 / 18:51 h.

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A la izquierda los brazos de Daniel Barenboim se dirigen a la Orquesta del Diván.

Que el director argentino israelí Daniel Barenboim es una de las batutas más importantes del siglo XXI es algo que casi nadie parece poner en duda. Que sus versiones, infladas de dramatismo, de Mozart, Beethoven o Bruckner, fascinan a muchos en las mejores salas de conciertos del mundo es público y notorio. Sin embargo, probablemente nadie como él, en la vieja Europa, ha conseguido hacer de la música clásica un vehículo para tender puentes entre pueblos en conflicto, caso de Palestina e Israel.

Para ello desde hace casi una década músicos de ambos lados de la frontera son unidos una vez al año para poner sonidos allí donde antes sólo había discusión. Pilas, en la provincia, es la casa de este proyecto. Y lo que allí tiene lugar es puntualmente explicitado por los medios, pero por si quedaran dudas, la Fundación Barenboin-Said ha traído a la Plaza Nueva una colección de fotografías que hablan por sí solas.

Jóvenes palestinos preparándose antes de un concierto en el Teatro de la Maestranza o un músico español y otro israelí comentando una partitura durante una gira de la Orquesta West-Eastern Divan son algunas de las imágenes que se pueden ver en la exposición para promocionar el diálogo y la convivencia intercultural a través de la música.

Según explican desde la propia Fundación Barenboin-Said, la muestra, que permanecerá instalada hasta el 16 de septiembre y que después viajará a Málaga, Córdoba y Buenos Aires, se exhibe en Sevilla gracias a la colaboración del ICAS y reúne los trabajos de los fotógrafos españoles y alemanes Luis Castilla, Peter Dammann, Anna Elías, Agustín Hurtado y Monika Rittershaus.

Bajo el descriptivo título Música para el compromiso, se han instalado en total 31 imágenes en blanco y negro y en color sobre ocho estructuras en forma de cubos de tres por tres metros, ofreciendo a los viandantes un recorrido visual por las personas y lugares que la Fundación Barenboim-Said ha unido mediante la música en su búsqueda del entendimiento intercultural.

A través de estas instantáneas se puede conocer el proyecto de educación musical en Palestina e Israel, mediante el que se acerca la formación musical a ciudades y campamentos de refugiados en un área "sometida a las continuas tensiones que provoca el conflicto árabe-israelí".

El taller de la Orquesta West-Eastern Divan, con Daniel Barenboim al frente es otro de los temas presentes en esta exposición, en la que se muestra cómo el intercambio y el compromiso con los valores que promueve la Fundación "han contribuido a consolidar a esta formación musical de reconocido prestigio".

Las fotografías captan también el "entusiasmo" con el que los escolares se acercan a la música a través del Proyecto de Educación Musical Infantil que la Fundación pone en marcha cada año en 23 centros de Infantil y Primaria de Andalucía. Muestran así el trabajo de la Academia de Estudios Orquestales, que tiene su sede en Sevilla, y en la que profesores de la orquesta Staatskapelle de Berlín imparten clases a jóvenes músicos para facilitar su incorporación en formaciones orquestales profesionales.

Si algo viene a demostrar una iniciativa como ésta es que bajo el oropel y el boato con el que en ocasiones se disfraza el mundo de la música clásica existen grupos tan comprometidos o más que cualquier grupo rastafari y sin chaqué. Y si no, que se lo digan a los venezolanos, donde una de las pocas cosas que parecen funcionar en el país iberoamericano es la Orquesta Simón Bolívar que dirige Gustavo Dudamel y que moviliza a niños de los estratos más humildes de la sociedad.

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