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Universidad y arquitectura

La arquitectura de la Universidad de Sevilla ha vivido una vicisitud compleja desde hace medio milenio, entonces en el Colegio de Maese Rodrigo, hasta su actual dimensión, con 31 centros. A mediados del siglo XX pasó de la antigua casa profesa de los jesuitas, luego lamentablemente mutilada, a la Real Fábrica de Tabacos...

el 16 sep 2009 / 05:56 h.

La arquitectura de la Universidad de Sevilla ha vivido una vicisitud compleja desde hace medio milenio, entonces en el Colegio de Maese Rodrigo, hasta su actual dimensión, con 31 centros. A mediados del siglo XX pasó de la antigua casa profesa de los jesuitas, luego lamentablemente mutilada, a la Real Fábrica de Tabacos, alterada con desigual fortuna, donde hoy permanece su Rectorado tras la diseminación por distintas partes de la ciudad debida a la socialización de los estudios superiores.

En el campus de Reina Mercedes las sedes científicas y técnicas tuvieron hitos arquitectónicos importantes como los de Matemáticas e Ingeniería Informática. Sin embargo, la Escuela de Arquitectura, la primera escuela técnica superior creada hace medio siglo, no funciona bien en un enclave desequilibrado, ampliado a retazos, inapropiado para la demanda del proceso de Bolonia y la dedicación docente e investigadora exigible a sus profesores. Frustrada tanto su ubicación en Cartuja'93 como su traslado a la Escuela de Ingenieros, que ocupó Informática, recientemente se ha barajado la peregrina idea de ubicarla en la vacía Altadis, la fábrica de tabacos del borde del río, cuya recuperación como espacio público debería ser el principal propósito municipal.

Otra cosa sería que la Escuela de Arquitectura tuviera como objeto de reflexión, estudio y proyecto, el futuro de la antigua Fábrica de Artillería, uno de los monumentos industriales más interesantes de España, prácticamente desconocido para la ciudadanía y sufriendo abandono y deterioro.

Ayer podíamos ver en El Correo de Andalucía como será la nueva sede del Instituto de Desarrollo Regional en la Puerta Real. Un enclave histórico de Sevilla, de gran complejidad, cuya dificultad demanda una correcta lectura del espacio urbano y una respuesta apropiada, incluyendo la puesta en valor y en uso de la iglesia de San Laureano, abandonada durante décadas. Un modelo de integración urbana, alternativo al de campus concentrado, como el que se está conformando en lo que se ha venido en denominar Viapol, iniciado con Económicas y Empresariales, ampliado ahora con Derecho y Ciencias de la Educación, y cuya proximidad a la Fábrica de Tabacos le confiere un destacado papel estratégico.

En el propósito de dar un cierto orden urbano al conjunto de sedes de la Universidad de Sevilla, tiene una principalísima importancia la Biblioteca del Prado, fiel de la balanza entre el Rectorado y Viapol. El extraordinario empeño en dotar aquel espacio público de un pabellón de interés general y ordenación urbanística choca, una vez más, con el espíritu mezquino de unos intereses dirigidos por algunos de quienes buscaron en el Prado de San Sebastián un valor de posición a disfrutar particularmente.

La Biblioteca Universitaria de Sevilla, mas allá de la opinión que se pueda tener del resultado del concurso celebrado en su día, es un objetivo ciudadano que no puede ser frustrado.

Catedrático de Arquitectura de la Hispalense

vpe@us.es

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