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Unos 40.000 jóvenes están en peligro por el consumo de cannabis

El abuso de esta droga puede provocar fracaso escolar y problemas de conducta.

el 21 oct 2009 / 19:44 h.

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Un joven se prepara un porro.

El consumo abusivo de cannabis, a pesar de estar descendiendo, sigue siendo un grave problema en España, donde hay unos 400.000 adolescentes de entre 14 y 18 años que han fumado un porro en el último mes, pero lo que es aún más grave es que el 2,2% de todos estos jóvenes que toman esta droga habitualmente -unos 40.000- presentan ya un consumo problemático, que, entre otras consecuencias, les puede llevar al fracaso escolar.

Así se recoge en el II Informe sobre el cannabis, presentado ayer por la Delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya, quien destacó la "marcada" tendencia a la bajada en los consumos de esta sustancia, aunque las tasas entre los adolescentes siguen siendo muy elevadas.

El cannabis es la droga ilegal que más precozmente se empieza a tomar (14,5 años de media en España) y con mucha frecuencia, aunque no siempre, su consumo lleva al de otras sustancias.
El informe, elaborado por la Comisión Clínica integrada por profesionales de distintos ámbitos, pone también de relieve que entre un 7 y un 10% de personas que han probado alguna vez el cannabis tienen riesgo de desarrollar un trastorno de dependencia. Además, un 35,2% de los jóvenes españoles, de entre 14 y 18 años, ha consumido esta droga alguna vez en su vida.
El informe actualiza los datos epidemiológicos de la primera edición, publicada en 2006, y recoge las últimas evidencias científicas sobre los efectos clínicos y toxicológicos del consumo de esta sustancia para la salud.

Amparo Sánchez, miembro de la Comisión Clínica, advirtió de que el cannabis es una droga y como tal se comporta en el cerebro, produciendo cierto bienestar al principio, pero dependencia a medio y largo plazo.
Más Accidentes. Los estudios disponibles demuestran que su consumo aumenta el riesgo de problemas sociales, está "claramente vinculado" al fracaso escolar y produce alteraciones en el sistema nervioso central. Sólo un 2% de los estudiantes que consumieron cannabis en su vida consiguen un título universitario frente al 30% de aquellos que nunca consumieron. Su uso a diario y durante periodos prolongados provoca cambios estructurales y daños severos en el tejido cerebral, que pueden traducirse en deficiencias en la memoria, la atención, resolución de problemas, capacidad psicomotora y la velocidad de procesamiento de la información.

Sánchez explicó que la alteración de la capacidad psicomotora aumenta el riesgo de tener accidentes de tráfico. Existen estudios que ponen de manifiesto que el consumo de esta droga una hora antes de tener un accidente multiplica por tres el riesgo de ingreso hospitalario o de fallecer. Su consumo puede dar lugar también a trastornos mentales descritos en la Clasificación Internacional de Enfermedades, entre los que destacan los trastornos de ansiedad y del estado de ánimo y, por su especial gravedad, los trastornos psicóticos.
En personas vulnerables, se triplica el riesgo de padecer psicosis a lo largo de la vida. A este respecto, Sánchez señaló que el 13% de los casos de esquizofrenia que existen se podían haber evitado si se hubiera prevenido el consumo de esta droga. Se ha demostrado también que disminuye la secreción de hormonas sexuales, con una reducción en los hombres de los niveles de testosterona y del número y motilidad de los espermatozoides.

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