Local

Unos abuelos desesperados

Dolores y Pedro, de 54 y 57 años, son unos abuelos desesperados. Desde hace un año están a cargo de Adrián, un niño de diez años con graves problemas de conducta, al que acusan incluso de agredirles físicamente. Ni las administraciones ni la Justicia les han dado respuesta aún.

el 15 sep 2009 / 02:04 h.

TAGS:

Dolores y Pedro, de 54 y 57 años, son unos abuelos desesperados. Desde hace un año están a cargo de Adrián, un niño de diez años con graves problemas de conducta, al que acusan incluso de agredirles físicamente. Ni las administraciones ni la Justicia les han dado respuesta aún.

Robos, agresiones verbales y físicas, amenazas... Éste es el día a día de esta familia. Los abuelos del menor se hicieron cargo de él hace un año, después de que la madre le abandonase, junto a un hermano, en los juzgados. Dolores y Román acogieron en casa a Adrián, y los abuelos maternos al otro menor. La madre del chico -que se separó del hijo de los denunciantes con una denuncia de maltrato de por medio- "es alcohólica y desde hace un año no quiere saber nada de él".

En todo este tiempo, los abuelos han intentado reeducarle, pero aseguran que los esfuerzos no han servido de nada. "Mi hijo se lleva todo el día trabajando y nosotros estamos a su cargo", narra la abuela. "Ha robado dinero, bicicletas, cadenas de oro... Cada día es una historia. Además, nos falta el respeto, nos ha agredido físicamente y amenazado con denunciarnos por maltrato".

Los abuelos han denunciado esta situación en dos ocasiones en los juzgados. Han acudido a los servicios sociales de los ayuntamientos de San Juan del Puerto y Huelva y a la Junta de Andalucía, en busca de ayuda profesional porque no pueden pagar asistencia privada. De hecho, la Administración autonómica cuenta con un programa de intervención con padres y menores altamente conflictivos que, según Dolores, todavía no ha mediado en el caso. "Nos han dicho que debemos renunciar a su custodia para que pase a los servicios sociales, pero no queremos deshacernos de él, sólo que nos ayuden".

Además, renunciar a la guardia y custodia del niño no es posible puesto que la tiene la madre, con quien no mantienen ningún tipo de contacto debido a sus problemas con el alcohol, según sostiene la abuela. "No quiere saber nada de ellos", sostiene. Los abuelos la han denunciado por abandono del hogar, pero la iniciativa no ha prosperado aún.

Dolores y Pedro creen que las desviaciones de su conducta derivan de la desatención que sufrió durante su infancia. Los padres convivieron durante once años "en un infierno". "Los niños se pasaban el día entero en la calle, sin comer y han visto muchas veces como se peleaban y tenía que intervenir la Policía. Queremos que no se convierta en un delincuente", dice la abuela.

  • 1