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Urbanismo no obliga a evaluar el riesgo de una obra subterránea

Dos años antes del desalojo de los pisos de la Renfe se realizaron informes para elaborar una ordenanza que obligara a realizar inspeccionesi previas.

el 19 jun 2010 / 18:06 h.

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Las obras de la facultad de Enfermería han desestabilizado los bloques cercanos.

El desalojo de un edificio de la calle Guadalquivir tras la aparición de grietas provocadas por la obra de un parking de Emvisesa, problemas en la construcción del aparcamiento subterráneo de la calle Crucero Baleares y protestas de los vecinos de Rochelambert, el conflicto de Manuel Arellano también por las obras de un parking, fisuras por los trabajos del Metro... Los técnicos de Urbanismo no dan abasto a la hora de inspeccionar edificios dañados por obras subterráneas cercanas, por eso la Gerencia anunció hace dos años la redacción de una nueva ordenanza que obligaría a no conceder licencia de obras para ningún subterráneo si antes no se presentaba un informe sobre las viviendas que se alzan alrededor del solar. Quizás si esta norma estuviera ya vigente, se podría haber evitado el desalojo de más de 180 personas en los pisos de la Renfe, en el barrio de la Macarena.

A finales de octubre de 2008, el Ayuntamiento anunció que Urbanismo preparaba una nueva ordenanza municipal que exigiría realizar un estudio previo exhaustivo de las edificaciones que estuvieran junto a futuras obras subterráneas antes de comenzar los trabajos. Se quería evitar la aparición de grietas en edificios colindantes, y el bufete del abogado Joaquín Moeckel preparó un borrador para Urbanismo.

La premisa era que la concesión de la licencia de obra estaría supeditada al informe, que debía aclarar, por ejemplo, el tipo de cimentación de los inmuebles aledaños y las medidas necesarias para evitar afecciones.

En principio, todo proyecto que implicase una excavación estaría obligado a incluir el estudio, desde una zanja de cableado a un aparcamiento subterráneo, pasando por un edificio con garaje entre medianeras, o el Metro.

Eso sí, ya se barajó que la necesidad de hacer estudios complementarios podría encarecer la elaboración de los proyectos de nuevas viviendas, sobre todo en el centro histórico, donde las edificaciones son más antiguas.

Con todo, la norma aún no se ha elaborado y por tanto no hay calendario para que sea aprobada por el Pleno municipal.

El propio Moeckel declaró entonces que el problema es que "no existe ninguna normativa que obligue a estudiar las incidencias en los edificios colindantes en caso de obra subterránea". Además, apuntó que la redacción de la ordenanza de obras subterráneas no era "un encargo oficial, sino oficioso a partir de las protestas de Rochelambert".

Las mismas quejas seguían repitiéndose ayer entre los vecinos afectados en la Macarena, que insisten en que llevaban dos años denunciando las grietas, mientras el Ayuntamiento niega que aquellos primeros desperfectos estuviesen provocados por el corrimiento de tierras que desencadenó el desalojo de los pisos.

El presidente de la asociación de vecinos Barqueta-Renfe, Bernabé García, insistió en que "lo más lógico era prevenir", reiterando que "no hace falta ser médico ni técnico para prevenir cuando hay algo mal". García describió "la indignación" de los vecinos por esta justificación del del Consistorio, con el que están "muy molestos", y reclamó "más información" sobre el estado de los edificios.

Además, reiteró que en las calles Talgo y Taf se han seguido produciendo movimientos en las aceras y continúa cediendo el terreno. "Aunque no tenemos confirmación oficial, las pruebas son evidentes", agregó, y señaló que los vecinos "están muy angustiados". "Hay pisos que no estaban afectados y ahora sí. No somos técnicos, pero tampoco tontos y vemos lo que está ocurriendo", subrayó García, que no descartó que de seguir así sea necesario desalojar más viviendas.

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