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Urbanismo sólo otorgó 265 licencias para construir nuevos pisos en 2012

Son diez veces menos que en 2008, el primer año de la crisis, por la atonía privada pero también al pararse la VPO. Los ingresos por tasas caen, con apenas 1,53 millones. En 10 años el parque ha crecido en 23.232 viviendas.

el 17 mar 2013 / 11:47 h.

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Unos obreros trabajan en la construcción de una promoción de viviendas en Sevilla. Unos obreros trabajan en una promoción en Sevilla. La agilidad actual del Ayuntamiento de Sevilla al conceder las licencias urbanísticas, que especialmente se nota en las obras, tiene una clave: la impresionante caída de las solicitudes que, además, lastra los ingresos de las arcas municipales. Por así decirlo, no se mueve un ladrillo en esta ciudad. Los datos de la Gerencia de Urbanismo correspondientes al cierre de 2012 hablan de 265 licencias para viviendas de nueva planta en la capital, una cuantía muy alejada de las 2.447 otorgadas en 2008, que se considera el primer ejercicio completo de esta ya larga crisis económica. Cuando parecía que ya no podía caer más, en 2012 lo continuó haciendo, hasta el punto de que las licencias urbanísticas sobre viviendas nuevas se redujeron a la mitad (45%) respecto a 2011. No obstante, el pico histórico afloró en 2010, es decir, ya en plena crisis, y se debió fundamentalmente a proyectos de viviendas sociales, y entre ellos los acometidos en barrios como el de Pino Montano, que constituye una de las principales áreas de expansión de la capital, junto con Sevilla Este -donde están, por ejemplo, las promociones de la nueva barriada de Santa Bárbara-. Ahora bien, para encontrar un pico tan alto como el de 2010 hay que remontarse a 2005, cuando se libraron 3.279 licencias urbanísticas, según las series de la Gerencia, dirigida por Maximiliano Vílchez. El Consistorio, al proponer el otoño pasado sus tasas municipales para 2013, recibió una fuerte contestación de las empresas del ladrillo al plantear un subidón para las licencias de obras (construcción y reformas). Era lo único que la faltaba al sector para transformar su depresión en parálisis total, decían. Y al final, desde Plaza Nueva se echaron para atrás. En los últimos diez años, al parque de viviendas nuevas de Sevilla se han incorporado 23.232 proyectos de viviendas a tenor del número de licencias, si bien muchas, las más recientes, no están todavía terminadas ni, lógicamente, ocupadas por vecinos. La atonía no sólo cabe atribuirla a la iniciativa privada, retraída en grado sumo ante la bajada de la demanda y el cierre del grifo del crédito tanto a empresas como a particulares -y sin contar con las promociones inmobiliarias fantasma por falta de inquilinos que puedan pagar y todas aquellas que se iniciaron pero están paralizadas al carecer de financiación o quebrar su propietaria-, sino también a la pública. Así, existe un parón de nuevas VPO de la empresa municipal de la vivienda, cuyas últimas adjudicaciones viven de la renta anterior. Y los planes del alcalde, Juan Ignacio Zoido, pasan por apostar más por la rehabilitación que por levantar casas -llegó a prometer mil VPO al año en época electoral-. La dificultad para vender tiene una reciente prueba: la necesidad de recurrir al buzoneo de publicidad para colocar lotes con descuentos. Licencia que no se otorga, parné que no entra en caja. A pesar del descenso a casi la mitad en 2011, lo cierto y verdad es que los ingresos de 2012 de la Gerencia de Urbanismo por este concepto apenas variaron. Así, el año pasado fueron 1,53 millones de euros, frente a los 1,55 millones del ejercicio precedente. Tan sólo un año antes, la recaudación alcanzó los 5,72 millones, siendo 3,53 millones en 2009 y 4,67 millones en 2008. La de 2012 es la cifra más exigua de la última década. En diez años, el departamento se ha embolsado 39,89 millones de euros por las licencias de obras de nueva planta -esto es, las de nueva construcción sobre solares vacíos-. La cifra de 2013 no se espera que mejore respecto a la de 2012, pues la construcción de bloques, tanto de renta libre como de viviendas de protección oficial, sigue sin levantar cabeza. Distinto es el caso de las obras de reforma y rehabilitación, con cuyas tasas se espera compensar el bajón experimentado por las de nueva planta. Y será más "realista", dijo en su día Maximiliano Vílchez.

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