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Urgencia de aparcamiento

El Macarena ha solicitado un segundo parking para paliar el caos de tráfico.

el 01 mar 2011 / 20:35 h.

Los taxis que aparcan en Doctor Fedriani suelen colapsar un carril de esta avenida.

Son las 10 de la mañana y el parking Macarena luce ya el rótulo de completo. Pero el rojo no amedrenta a los conductores, que forman una hilera de coches desde el acceso de la avenida Doctor Fedriani, colapsando uno de los carriles de circulación. Estos llegan a esperar de quince a veinte minutos, mientras observan cada vez más de cerca la barrera de control de entrada.

Es la rutina de muchas personas que trabajan o acuden al Hospital Virgen Macarena, una zona en la que para aparcar hace falta paciencia, y en la que el parking más cercano ofrece 327 plazas para vehículos. Resultado: insuficiente. Por eso, la dirección del centro hospitalario ha tomado ya cartas en el asunto y ha solicitado a Urbanismo la creación de otro subterráneo. Este contaría con 300 plazas, y estaría situado en los terrenos que separan al hospital del Parlamento, que están calificados como zona verde pero carecen de uso como tal en la actualidad.

Mientras tanto, debido a la escasez de plazas y a las tarifas del aparcamiento, las personas que acuden a diario al centro sanitario suelen buscar fortuna en otras partes. "Si entro a trabajar a las 8 tengo que estar aquí a las siete y cuarto, como muy tarde, o no llego a mi hora", comenta Antonio Cazorla, enfermero del Macarena, que también afirma que pagar el parking le supondría un pellizco en su salario. "Si llego más tarde de esa hora lo más seguro es que tenga que ir hasta la calle Torneo por lo menos", concluye.

Otros optan por el transporte público, como Agustina Ruano, auxiliar de urgencias. "A mí no se me ocurre coger el coche para venir a trabajar. Yo vengo en autobús y, aún así, tengo que montarme con mucha antelación porque el tráfico se para debido a la gente que quiere aparcar". Ruano lleva 23 años trabajando en el hospital y asegura que "la cosa va a peor" porque acude mucha gente de las ciudades del extrarradio, "que usan el coche en su mayoría".

Para los empleados del turno de tarde el problema es parecido, aunque en menor medida. Así lo cree Sara, dependienta de la tienda de alimentación que está situada en la entrada: "Cuando me toca el turno de tarde me pasa lo mismo. A la dos, el tráfico vuelve a ser una locura y no se puede estacionar en ningún sitio cercano. Es evidente que hace falta una solución".

Esta circunstancia es el caldo de cultivo de numerosos gorrillas y de una doble fila que satura la calzada de la calle Gregorio Marañón pese al afanamiento diario de la Policía Local por evitarlo. "Si sólo han sido dos minutos", se escucha mientras estos hacen su ronda. Se trata de Ramón González, que tiene a su madre ingresada y viene desde Trebujena. "No hay derecho, los taxistas pueden aparcar donde quieran pero yo vengo a entregar un papel y me multan".

Ramón se refiere a la treintena de taxis que esperan a las afueras del centro en Doctor Fedriani. Si la cola del parking colapsa la avenida por un sentido, este servicio público lo hace por el otro, con lo que durante la hora punta tan sólo hay disponibles dos carriles.

Residentes, visitantes y usuarios en general piden soluciones a la falta de plazas de estacionamiento disponible. Entre las más repetidas están la construcción de un nuevo aparcamiento y la de bonificar a los vehículos de alta ocupación (con más de dos ocupantes), para reducir el número de vehículos. Dos alternativas a estudiar.

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