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Cultura

Uri Caine una flamenco y jazz contra la guerra

El músico norteamericano Uri Caine presentó ayer en Sevilla su espectáculo audiovisual basado en los grabados Los desastres de la guerra, de Francisco de Goya, que se representará hoy en el Teatro de la Maestranza. Foto: José Manuel Cabello

el 15 sep 2009 / 19:46 h.

El músico norteamericano Uri Caine presentó ayer en Sevilla su espectáculo audiovisual basado en los grabados Los desastres de la guerra, de Francisco de Goya, que se representará hoy en el Teatro de la Maestranza. El artista destacó la "importancia política en el momento actual" de mostrar las consecuencias negativas de las guerras.

El espectáculo, que comenzará a las 20.30 horas, consiste en un montaje realizado con los grabados de Goya, enfatizando algunos de sus aspectos, junto con imágenes de conflictos contemporáneos, todo ello acompañado por los músicos del Uri Caine Ensemble y las voces de la cantaora flamenca Carmen Linares y la jazzista Celia Mur.

El montaje se estrenó en el Festival Internacional de Música y Danza de Granada el verano pasado, fue presentado ayer en rueda de prensa en la capital hispalense. Allí, Caine dijo que siempre ha escuchado y admirado flamenco, pero que ésta es la primera vez que ha trabajado con él. Sin embargo, tiene plena confianza en que "éste sea sólo el comienzo" de su introducción en el arte jondo.

Por su parte, el guionista José Ramón Ripoll aseguró que Los desastres de la guerra era "un reto importante que estaba esperando" y afirmó que tenía una especie de premonición pues uno de sus primeros textos de juventud se titulaba La Tauromaquia y constituía una reflexión sobre la Fiesta Nacional basada en los dibujos del mismo título de Goya.

El objetivo del montaje no es sólo "recoger la mirada desgarrada de Goya" hacia la guerra, sino "la tortura y la ignominia de la guerra que se ve todos los días".

El guionista alabó del espectáculo la conjunción entre el cante de Carmen Linares, que representa "la voz desgarrada del pueblo", y Celia Mur, "la voz crítica, afrancesada, liberal y satírica".

Por su parte, la cantaora afirmó que de la obra le gusta sobre todo la temática, porque "hay que llamar la atención sobre la guerra, y si encima se hace con arte, mejor", mientras que Celia Mur ha dicho que "los que nos dedicamos al arte tenemos que tomar posición" ante tales conflictos.

La obra se divide en cuatro apartados fundamentales desde el punto de vista iconográfico, que han permitido trabajar con cada uno de los grabados: el primero reuniría a los que hacen hincapié en el miedo; un segundo capítulo a los que destacan la tortura y la muerte; una tercera sección subraya el hambre y la miseria, y una última parte, en la que reflexión política y postura crítica se hacen más patentes, agruparía los llamados caprichos enfáticos. Sin embargo, en la obra, todo se interrelaciona, siguiendo el argumento que dicta el propio cauce musical.

Los bloques sonoros, independientes entre sí, articulan, sin embargo, un todo sonoro que, a partir de sus pequeñas formulaciones, se suceden entre sí.

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