Cultura

Use Lahoz: "Nosotros sí podemos escribir sobre la España de ayer"

El escritor barcelonés regresa a la novela de personajes con ‘La estación perdida’.

el 29 ene 2011 / 19:23 h.

¿Quién dijo que la gran novela de personajes ha muerto? Tras sorprender con su anterior novela, la monumental Los Baldrich, el escritor barcelonés Use Lahoz regresa con un ejercicio narrativo de largo aliento en La estación perdida (Alfaguara), la historia de un hombre que abandona el ámbito rural y se lanza a la búsqueda de su propia identidad.

"Mi gran ambición es contar una buena historia y construir personajes que perduren en la memoria", afirma. "Y creo que todo escritor busca algo parecido, transmitir una experiencia de la vida, y que sea lo más facinante posible. Me he educado con Madame Bovary, con Daniel El Mochuelo, con Germán el Tiñoso, con El Pijoaparte, co Raskolnikov, personajes que no pueden morir".

El lector seguirá la peripecia del protagonista de La estación perdida, Santiago Lansac, a partir de su infancia feliz en la villa imaginaria de Valdecádiar y el momento en que descubre que no es el hijo biológico de aquéllos que reconocía como sus padres. La vergüenza lo empuja a dejar atrás todo para reinventarse como ser humano.

"Esa revelación le sacude, le transforma en una persona muy frágil", explica Use Lahoz, quien conducirá a su personaje de una ciudad a otra, haciéndole habitar sórdidas pensiones y barrios deprimidos donde se las verá con personajes del más variado pelaje y acabará encontrando el amor.

Frente a una corriente actual de literatura esencialmente fría, el autor no rehúsa echar mano de los sentimientos como material narrativo. "Soy un escritor realista, eso está claro. Esto no quiere decir que desprecie técnicas vanguardistas, no reniego de ellas. No escribo para ser mejor que nadie, todo lo contrario: trabajo muchas horas todos los días sólo para superarme a mí mismo", confiesa.

Cuando se le pregunta de dónde ha sacado los escenarios y los perfiles que desfilan por las páginas de La estación perdida, Lahoz advierte de que "el escritor es un ave de rapiña, nunca hay que contarle nada porque lo utilizará en cualquier momento", pero en este caso dice haber recurrido "a la memoria, la imaginación y las lecturas. Pasé quince años veraneando con mis abuelos en un pueblo perdido, al que no llegaban ni los autobuses, y eso unido a mi pasión por El camino de Delibes me ayudó a arrancar", recuerda.

Por otra parte, en la novela hay un profundo fondo social, una mirada atenta y compasiva hacia tantos españoles que en la segunda mitad del siglo pasado hubieron de abandonar su tierra y emigrar, dentro o fuera de nuestras fronteras. "Son personajes que buscan su lugar en el mundo", comenta Lahoz.

"Persiguen la felicidad y la encontrarán en las pequeñas cosas. No se trata en absoluto de una novela pesimista, hay mucho humor. La emigración me da mucho juego a la hora de describir esa comedia humana de gente que va y viene".
Mención especial merece Candela, la mujer de la que se prenderá Santiago, y para la cual el escritor se inspiró en la Colometa de La plaza del Diamante, de Mercè Rodoreda.

"Es un homenaje a las madres solteras y trabajadoras de los años 60, que sacaron adelante a los hijos, dándoles oportunidades que ellas no tuvieron, y que merecen toda mi admiración", apunta.

Finalmente, Use Lahoz se expone a menudo a que comparen sus novelas con algunas teleseries de moda que se desarrollan en el pasado y desarrollan una perspectiva histórica, como Amar en tiempos revueltos o Cuéntame.

"Es cierto que tanto en Los Baldrich como en La estación perdida utilizo la España de ayer para arrancar y casi llego a la actualidad. Ha costado poder abordar esos periodos delicados de nuestra historia, pero la generación a la que pertenezco ya puede escribir sobre eso, porque hay más perspectiva y capacidad de análisis. Martínez de Pisón y Almudena Grandes ya llevan tiempo haciéndolo", dice, y ante la posibilidad de llevar su obra a la pantalla, no duda en responder: "¿Quién no estaría dispuesto a oír ofertas?".


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