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"Va por ti, Antonio"

El primer olivo en procesionar en la Semana Santa salió ayer por las calles de Pino Montano, aunque con veinte minutos de retraso, porque tanto el cardenal de Sevilla, Fray Carlos Amigo Vallejo, como el presidente del Consejo, Adolfo Arenas, llegaron a la parroquia de San Isidro Labrador tarde "por complicaciones del tráfico", según fuentes cercanas.

el 16 sep 2009 / 00:53 h.

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El primer olivo en procesionar en la Semana Santa salió ayer por las calles de Pino Montano, aunque con veinte minutos de retraso, porque tanto el cardenal de Sevilla, Fray Carlos Amigo Vallejo, como el presidente del Consejo, Adolfo Arenas, llegaron a la parroquia de San Isidro Labrador tarde "por complicaciones del tráfico", según fuentes cercanas.

Pero dejando a un lado la espera, esta salida de Pino Montano fue más especial y nostálgica que nunca. Su actual hermano mayor, Antonio Jiménez, permanece ingresado en el hospital por "delicados problemas de tensión". Se trata de quien, en palabras de muchos hermanos presentes en la salida, "ha sido el motor del crecimiento de la hermandad". Ayer, la dedicatoria de las levantás de ambos pasos llevaron su nombre, como también todo el recorrido: "Él le dijo al médico que, como fuera, tenía que estar presente aquí, pero le han dicho que es imposible. Hoy esta salida va por él", vociferó el teniente de hermano mayor, Ramón Borreguero.

Él mismo fue el encargado de recibir al cardenal, quien, emocionado y mostrando el cariño que siempre le ha profesado a esta hermandad, comentó: "Hoy es un día muy importante porque estamos viviendo las vísperas de la Semana Santa en los barrios, que hacen una gran labor social por sus vecinos. Y sobre todo en Pino Montano la obra asistencial que hace es muy importante. Ha sabido vincular muy bien hermandad, parroquia y barrio, después de pasar cantidad de dificultades. También hay que pedir por la salud de su hermano mayor".

Fuera, en la calle, estaba Antonio Rodríguez, un vecino que ya lleva 20 años ofreciéndoles un ramo de flores a las imágenes en memoria de su esposa Isidora Serrano, que "siempre colaboró activamente con la hermandad". No muy lejos de él, José María Fernández, mirando fijamente las puertas del patio por donde salieron los pasos y esperando con el costal puesto su apertura decía: "Estoy rezando porque quiero dar gracias al Señor y a la Virgen por mi hermana; hace un mes que se recuperó de una grave enfermedad".

Las puertas se abrieron, y por ellas pasaron alrededor de 300 nazarenos, según el secretario de la junta de gobierno, "más que en 2008, pero menos de lo previsto".

Emoción. El recorrido hasta llegar a la nave del patio, desde donde se pone la cofradía en la calle, es siempre el mismo: los tramos se forman en la parroquia y, a través de un pasillo interior de la sacristía, salen hacia dicha nave. Por ella, como hormigas, filas de nazarenos de todas las edades, y entre ellos La Tata, la popular cantante vecina del barrio, le cantó por la mañana una salve a la Virgen, y por la tarde, con un nudo en la garganta -"en parte por el recuerdo del hermano mayor"- procesionaba con una vara en el cortejo. Los pasos salieron a la calle con mucha emoción en el ambiente. A pulso aliviao se levantó el misterio, que salió con la marcha Por Amor Cautivo. La Virgen del Amor, con nuevo llamador, lucía el tocado lamé de oro, colocado por el bordador José Antonio Grande de León. El exorno floral, especial como el día: Astromelias, pimpones y lilliums.

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