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Vadillo: "No me siento jugador de Primera, eso sería un error"

El canterano estrenará el domingo su dorsal del primer equipo pero confiesa que le cuesta "asimilarlo".

el 31 ene 2013 / 21:25 h.

El Betis inscribió el miércoles a Álvaro Vadillo como jugador del primer equipo, así que el domingo cambiará el dorsal 27 por el 9. Ha dado el salto, pero le cuesta "asimilarlo". Dice que aún es "un niño", que tiene "mucho que aprender" y que no estaría aquí si no fuese por sus padres.

-¿Cómo va todo? Muy bien, ¿no?
-No puedo pedir más. Acabo de renovar, tengo ficha del primer equipo y sólo es el principio. Espero que me queden muchos años aquí.

-Te lo dicen al principio del verano y no te lo crees...
-Y más después de cómo empecé la pretemporada, que no andaba fino y bajé al filial. Quién me iba a decir que en enero estaría en esta situación. Es insuperable.

-¿Hay que pensar ya en Europa?
-El primer objetivo, no nos engañemos, está casi conseguido, pero hay que seguir con la misma humildad. Cuando alcancemos el primer objetivo, claro que podremos mirar hacia Europa.

-¿Te imaginas en la Champions?
-¿Por qué no? Si logramos hacer igual la segunda vuelta... Tenemos la ilusión de jugar en Europa.

-El domingo estrenas el 9...
-El número es lo de menos, me quedo con que han confiado en mí y me han dado ficha del equipo.

-¿Pero es un punto de inflexión?
-Está claro. Paso de ser un canterano a pertenecer a la primera plantilla. Es un paso grande pero esto acaba de empezar.

-¿Te sientes jugador de Primera?
-No. Y además me está costando asimilarlo. Hace tres meses con el filial y ahora ya con ficha del primer equipo... No me siento futbolista de Primera, sería un error por mi parte. Acabo de empezar y me queda un largo camino.

-Con todas las cosas que te han pasado, ¿cuándo dirías que fue el cambio del niño al hombre?
-Tampoco es eso. Sigo siendo un niño, me quedan muchas cosas por aprender y un largo camino.

-¿Ni siquiera con aquella lesión en el Santiago Bernabéu?
-Aquel día sentí sobre todo impotencia. Había debutado en Granada con 16 años y la temporada iba bien. Pero esto es otra temporada, las cosas van bien y la rodilla no tiene ningún problema. Claro que fue duro, pero con el apoyo de mis padres lo saqué adelante.

-¿Dónde estarías sin ellos?
-Aquí desde luego no. En mis dos primeros años en el Betis, mi padre me traía y me llevaba en coche desde Puerto Real, además perdiendo horas de su trabajo. Les estaré eternamente agradecido y nunca se lo podré compensar.

-¿Cuántas veces te ha dicho tu padre que no te lo creas?
-Muchísimas. Es el primer crítico conmigo, aunque yo también me exijo muchísimo. Por eso estoy aquí hoy, por sus consejos y su exigencia.

-¿Y te lo has creído alguna vez?
-Puede, pero tenía a mis padres, que siempre me han hecho tener los pies en el suelo.

-En verano tenías una lesión y no lo dijiste. ¿Te arrepientes?
-Sí me arrepiento. No estaba al 100%, pero después de tener la lesión de la otra rodilla no quería parar, sino hacerme con un puesto. Esas cosas hay que decirlas, pero con 18 años... Me lo callé y me perjudiqué a mí mismo.

-¿Esa ansiedad también ha aparecido a la hora de jugar?
-Sí, se nota. Esta temporada en el B salía con ansiedad, como con ganas de decir ‘yo tengo que subir al primer equipo'. Eso me perjudicó. Hasta que me conciencié de que el filial era mi equipo, que debía ayudarlo todo lo posible, que había salido de una lesión y que cada cosa a su tiempo. Entendí que ese era mi sitio y que no estaba para ir al primer equipo. Luego, el míster me dio otra oportunidad y la aproveché.

-¿Pepe Mel podría ser algo así como tu segundo padre?
-Padre en lo deportivo está claro que para mí lo es. Me dio la oportunidad de debutar en Primera, confió en mí tras la lesión y ahora, con la plantilla tan amplia y tan buena que hay, tengo ficha del equipo. Estoy encantado con él. Y saca el máximo rendimiento a los jóvenes. Sabe llevarlos, cuándo mimarlos y cuándo exigirles. Te ayuda a no despistarte y te dice que queda un largo camino. Que exija tanto te ayuda.

-¿En qué te gustaría mejorar?
-Pues con 18 años hay que mejorar todo, me queda muchísimo por aprender. Estoy empezando.

-¿Te arrepientes de no haberte ido a la Fiorentina en 2011?
-Ni mucho menos. Quería ser feliz y la felicidad estaba aquí en el Betis, así que no me arrepiento para nada.

-Ahora eres el 9, así que... ¿para cuándo un golito?
-(ríe) Ojalá lo más pronto posible.

-Y es muy amigo de Campbell...
-Me llevo muy bien con los sudamericanos. Jefferson también era muy buen amigo mío. 

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