Valderas abre su sucesión y apuesta por la "renovación" en la cúpula de IU

El vicepresidente de la Junta asegura que no forzará un cambio en los estatutos para seguir al frente del partido

el 01 feb 2013 / 10:25 h.

Le costó trabajo, dio muchos rodeos, trató de dejar una puerta abierta a su reelección, pero Diego Valderas despejó por fin si optará o no a la reelección como coordinador regional de Izquierda Unida en Andalucía y dio un paso atrás, habló de "renovación" y de dejar pasar a una nueva generación de dirigentes en su federación. Por la tarde, IULV-CA celebró una reunión que puso fecha a la asamblea número diecinueve del partido, que se celebrará del 14 al 16 de junio y que elegirá, con toda probabilidad, a un nuevo coordinador regional. Valderas ha cumplido ya los tres mandatos que establecen los estatutos internos del partido y un cuarto obligaría a cambiar esas reglas internas, lo que necesita concitar una amplísima mayoría interna que no tiene. En los últimos meses, Valderas ha tanteado a las diferentes familias que integran la coalición de izquierdas y ha asumido que la mayoría prefiere una renovación.

Ni se va a enrocar en su cargo ni va a "torcer" la voluntad de la mayoría, ni a "forzar" un cambio de estatutos. El vicepresidente de la Junta desayunó ayer con la Asociación de Periodistas Parlamentarios PEPA, en un formato distendido que deja una primera parte de conversación sin micrófonos ni grabadoras. En ese contexto, aprovechó para anunciar, a su manera, que no va a repetir. Su entorno más próximo aclara que si deja una puerta abierta es porque a fecha de hoy no hay un candidato claro para tomar el testigo y en caso de que la sucesión se convierta en una guerra civil en las filas de IU, Valderas podría maniobrar para volver a postularse por un plazo transitorio, al menos hasta que se convoquen las próximas elecciones.

Sin embargo, ese escenario es poco probable porque la columna vertebral de IU, el Partido Comunista de Andalucía que dirige José Manuel Mariscal, ha dejado claro que prefiere un cambio. IU ha calado el melón sucesorio, ese que ya probó el PSOE-A en 2009 y el PP-A el pasado verano. No será fácil, como no lo ha sido para los otros partidos. En IU el relevo se complica porque es un partido que funciona de forma asamblearia, donde todo se discute y cuestiona, compuesto por varias familias bien o mal avenidas según las circunstancias y que, además, tampoco tiene empacho en airear sus pulsos internos. Ahí está el CUT-BAI de Juan Manuel Sánchez Gordillo, poniendo en apuros cada vez que puede el pacto de Gobierno entre PSOE e IU en Andalucía.

Valderas tenía un candidato natural a sucederle, el portavoz parlamentario de IULV-CA, José Antonio Castro, pero éste se ha autodescartado por motivos personales y será difícil convencerle. La designación de Castro cerraría todos los problemas. Es una persona de la máxima confianza de Valderas pero también es una persona del núcleo duro del PCA.
El liderazgo futuro de IU en Andalucía está abierto. Los jóvenes treinteañeros del PCA que se han hecho con un hueco importante del partido han barajado el nombre de la actual consejera de Fomento, Elena Cortés, aunque ella también se ha autodescartado.

La diputada Alba Doblas, rostro de IU en la comisión de los ERE, también está en las quinielas. Otros miran al diputado nacional Alberto Garzón, uno de esos mirlos blancos con un potente discurso pero sin vida orgánica ni capacidad de componendas internas.
Ahora el pacto de Gobierno con el PSOE entra en una nueva etapa. IU tiene claro que quiere convertirse "en el partido hegemónico de la izquierda", dijo Valderas. Eso significa peleárselo al PSOE y en 2015 empieza el periodo electoral con las municipales. Valderas, que ha asumido el papel de pacificador en la coalición, será el vicepresidente del Gobierno pero dejará de tener las riendas del partido. En la barca de IU habrá dos remos, la temida bicefalia. Uno lo llevará Valderas -para quien podría arbitrarse un cargo transitorio, una presidencia honorífica, por ejemplo- desde el Gobierno, en diálogo directo con el PSOE y con el presidente Griñán. El otro remo estará en nuevas manos

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