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Valderas se rebela ahora contra Díaz por ‘inventarse’ una IU radical y dividida

Los tres exconsejeros expulsados apoyan a Maíllo y acusan al PSOE-A de «engañar» y «tirar a la basura» el pacto. (VÍDEO)

el 27 ene 2015 / 12:59 h.

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Para justificar la ruptura del pacto y el adelanto electoral al 22 de marzo, la presidenta Susana Díaz describió sus problemas con la nueva dirección de IU, a la que acusó de haber dado «un giro radical» hacia Podemos, y marcó diferencias con otra IU, más moderada, que es la que se sentaba en su Consejo de Gobierno: los exconsejeros de Turismo y Vivienda, Rafael Rodríguez y Elena Cortés, y especialmente el exvicepresidente Diego Valderas, a quien despidió con grandes elogios. Pero este martes Valderas, desprovisto ya del corsé institucional, compareció junto a los otros dos exconsejeros para cerrar filas con esa parte de IU que Díaz tilda de radical, personificada en el líder regional, Antonio Maíllo, y en Alberto Garzón, aspirante a coordinador federal y candidato en las generales. «Usar a Alberto Garzón o a Antonio [Maíllo] como excusa o causa es pretender engañar a los andaluces. Como exvicepresidente no puedo aceptar ese término que trata de confundir o engañar. Si no hubiera sido ese motivo, habría sido otro», remachó Valderas. Los exconsejeros de IU expulsados el lunes del Ejecutivo comparecieron a la vez que se reunía el primer Consejo de Gobierno socialista. Los tres defendieron «con orgullo» las políticas que han impulsado desde sus departamentos, pero cargaron contra el PSOE y contra Díaz. «El compromiso pactado ha sido tirado a la basura unilateralmente». «La llama de la esperanza para la izquierda que prendió en Grecia fue apagada ayer abruptamente por la secretaria general del PSOE-A». «Estorbábamos en el Gobierno defendiendo políticas que molestaban a los poderes económicos», fueron algunos eslóganes. Valderas_Cortes_RodríguezValderas, que no le ponía un pero a Díaz desde hacía dos años y nueve meses, al fin se quejó abiertamente del veto de la presidenta a su viaje a los campamentos saharauis de Tinduf (Argelia). «Yo no entendía nada, ni los andaluces tampoco», dijo. El veterano de IU negó que el discurso crítico de Garzón contra el pacto PSOE-IU haya dificultado las relaciones con sus socios dentro del gabinete, y menos que impulsara ese «giro radical» al que alude Díaz. «La dirección andaluza y la federal de IU se han sentido siempre orgullosas de este Gobierno, aquí y de Despeñaperros para arriba. Nunca se ha cuestionado el acuerdo», advirtió Valderas. Ninguno de los tres miembros de la coalición emitió autocrítica por la asamblea de rendición de cuentas del 20 de diciembre –detonante de la ruptura según Díaz–, en la que la dirección aprobó convocar en junio un referéndum a la militancia sobre la continuidad o no de IU en el Gobierno si no se aprobaban antes cinco leyes: ley de banca pública, de renta básica, de agricultura, de reforma de la igualdad y decreto de suministros vitales. Precisamente la lectura que abunda ahora en IU es que Díaz no tenía intención de aprobar estas leyes (tres del pacto) antes de junio, por lo que el referéndum habría sido inevitable. Días antes de la aprobación del presupuesto autonómico para 2015, Maíllo condicionó el apoyo de su formación a las cuentas de este año a que previamente pasara por el Consejo de Gobierno el proyecto de ley de banca pública. Esta iniciativa, recogida en el acuerdo, enfrentó a los socios porque el PSOE quería que funcionara como un instituto público de crédito, e IU aspiraba a que ejerciera las mismas funciones que un banco privado. Valderas, Cortés y Rodríguez hicieron repaso de las normas que han aprobado hasta el último minuto, y de todas aquellas que se quedan en el tintero. «Hemos demostrado que IU es una fuerza capaz de gobernar. Los departamentos que gestionamos han dado frutos positivos, y están mejor ahora que cuando entramos», resumió Rodríguez. IU acusa al PSOE de «haber ralentizado a propósito sus leyes, porque no quería políticas más de izquierda». El portavoz de la Junta, Miguel Ángel Vázquez, recordó que IU era el partido minoritario, pero vio «lógico que reclame un protagonismo que no ha tenido realmente». Maíllo no quiso este martes aventurar ningún escenario de alianzas poselectoales, pero dejó claro que no habrá ningún acuerdo con la derecha: «Nosotros nunca vamos a permitir que el PP entre en Andalucía», dijo. El líder andaluz de IU admitió que la ruptura con el PSOE «facilita la convergencia con más fuerzas políticas que quieran cambiar las cosas de verdad», dijo sin mencionar a Podemos.

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