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Valverde se redime tras el abismo de la sanción

El murciano gana la última etapa de montaña del Tour de Francia 2012, que no cambia nada por arriba.

el 19 jul 2012 / 20:01 h.

Alejandro Valverde (Movistar) hizo valer un ataque lejano para recuperar su autoestima y la sonrisa del Movistar e imponerse en solitario en la decimoséptima etapa del Tour de Francia, disputada ayer entre Bagnéres de Luchon y Perayragudes, de 143,5 kilómetros, la última de montaña que coloca al británico Bradley Wiggins (Sky) a un paso del título.

En su regreso después de cumplir dos años de sanción, Valverde alcanzó el único objetivo que restaba: un triunfo de etapa, ya que del podio pronto se despidió. El último examen pirenaico vio la mejor versión de Valverde, que se hizo fuerte ante la persecución de los británicos Chris Froome y Wiggins en los últimos kilómetros del ascenso al Peyragudes para alzar los brazos cuatro años después de aquel triunfo de 2008 en Plumelec.

Froome, que subió con el freno de mano puesto para no descolgar a Wiggins, cruzó la meta junto a su jefe a 19 segundos de Balaverde, unos metros antes que el benjamín del pelotón, Thibaut Pinot, Pierre Rolland y Van den Broecke. El puerto dejó algunas víctimas. Nibali perdió 20 segundos, pero no supuso merma alguna para conservar un casi definitivo tercer puesto final.

El azote se lo llevó Haimar Zubeldia (Radioshack), relegado del quinto al séptimo puesto de la general tras dejarse 3.17 minutos. Su descalabro tuvo relación directa con el abandono de su escuadra en los momentos de apuros. "Buscamos el primer puesto por equipos y no tenemos otra cosa que hacer", dijo su director deportivo en plena etapa.

La última etapa de montaña del Tour no cambió los papeles, pues la fortaleza del Sky es inapelable y sin fisuras. De hecho, en el último puerto, Fromme se lanzó como una moto a por Valverde y sacó de rueda a Wiggins, a quien miraba para ver si podía seguirle. Evidencias de la superioridad del gregario sobre el líder, pero reprimida por la disciplina de equipo. La maniobra le vino de maravilla a Valverde, que ya iba "muerto". "Una victoria especial después de la suspensión. Llevaba dos años trabajando por un triunfo así", señaló Valverde, un mar de lágrimas en la meta mientras se abrazaba a su mujer e hijos.

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