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Vandalismo contra los libros del parque

El esperanzador regreso de los libros a los anaqueles de las glorietas del Parque de María Luisa, diseñadas muchas de ellas para ese fin durante el derroche utopista que precedió a la Exposición del 29...

el 16 sep 2009 / 06:43 h.

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El esperanzador regreso de los libros a los anaqueles de las glorietas del Parque de María Luisa, diseñadas muchas de ellas para ese fin durante el derroche utopista que precedió a la Exposición del 29, ha vuelto a estrellarse contra la realidad un siglo más tarde. La Biblioteca a Cielo Abierto, nacida en abril pasado, publicitada a los cuatro vientos y para la que se había creado incluso una colección ex profeso de títulos con relatos andaluces, ha tenido que abandonar a toda prisa las preciosas estanterías de cerámica para refugiarse de los vándalos y los descuidados en un armario del pabellón de la glorieta de Luca de Tena, donde se sigue prestando este servicio de forma desvirtuada. Casos como éste dejan un regusto amargo y provocan un enojo que en poco alivia saber que la culpa es de una minoría. Porque el resultado es que no hay libros en las glorietas. Ahora bien, lo determinante del caso no es tanto la certeza de que unos pocos pueden maltratar lo que es de todos: en el lado contrario, lo es la determinación de la mayoría por estimular el desarrollo de una ciudad más digna, mejor, más respetuosa y más libre.

En esa mayoría no están sólo los ingenuos soñadores con un mundo color de rosa. Entran también, o deben entrar, los encargados de reprimir el vandalismo conforme a la legislación vigente; los propios ciudadanos, no callando ante los abusos que puedan presenciar sino participando activamente en el cuidado de lo que es de todos; y hasta las instituciones que han donado ejemplares y otras que aún no lo han hecho, para que aporten a esa Biblioteca a Cielo Abierto algo más que las sobras de sus estanterías. Hace falta, en fin, que todos, cuantos más mejor, se unan en la consecución de esas pequeñas utopías urbanas que alguien creyó posibles a principios del siglo pasado y que todavía hoy son una batalla perdida de la respetuosa y sufrida mayoría de ciudadanos respetables.

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