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Varias de las familias chabolistas irrumpen en los pisos del Polígono Sur precintados por la Junta

Varias de las familias exiliadas del Polígono Sur por temor a represalias tras la muerte de un menor en un tiroteo, han irrumpido en los pisos de las Tres Mil Viviendas que abandonaron.

el 16 sep 2009 / 06:30 h.

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Varias de las familias de etnia gitana exiliadas del Polígono Sur por temor a represalias tras la muerte de un menor en un tiroteo, --instaladas luego entre el puente de hierro de San Juan de Aznalfarache y el puente de Juan Carlos I tras varios desalojos--, han irrumpido en los pisos de las Tres Mil Viviendas que abandonaron y que posteriormente fueron precintados por la Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio al ser de titularidad pública.

Uno de los miembros de este colectivo, identificado como Horacio, informó a Europa Press de que ya ayer algunas de estas familias habrían retornado al Polígono Sur, --donde el clan del menor fallecido rechaza su presencia--, y habrían invadido algunas de las 41 viviendas de titularidad pública que abandonaron tras el citado tiroteo y que son objeto de una investigación promovida por la Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio como titular último.

Mientras fuentes oficiales consultadas por Europa Press sólo reconocieron la ocupación de una de las viviendas durante la madrugada de hoy, este portavoz del colectivo chabolista aseguró que ya ayer por la tarde se consumó la invasión de varias de estas viviendas y él mismo se internó en una de ellas "en torno" a las 02,00 horas de hoy, porque los inmuebles "son nuestros, los hemos comprado con dinero".

En cuanto a la recuperación en sí de las viviendas, este miembro del colectivo chabolista aseguró que las barreras habilitadas por la Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio han sido superadas fácilmente, porque "ya estaban prácticamente rotas" como consecuencia de los anteriores intentos de ocupación de las viviendas. De hecho, en alguno de los casos incluso se habría cometido algún acto vandálico o de pillaje en el interior del inmueble en cuestión.

"LOS PISOS SON NUESTROS"

"Los pisos son nuestros, somos los dueños porque los hemos pagado", dijo Horacio reconociento que existe presencia policial en la zona pero asegurando que todo transcurre "normalmente".

La investigación emprendida por la Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio sobre estas 41 viviendas públicas abandonadas por las familias de etnia gitana exiliadas del Polígono Sur, como ya se había informado, ha resuelto ya la ausencia de acreditación de propiedad por parte de 17 de los moradores, mientras dos de las familias tienen derecho a "recuperar" sus pisos y uno de los inquilinos ha renunciado por propia voluntad a la vivienda que ocupaba.

UNA BALA PERDIDA

Numerosas familias arraigadas en el entorno marginal de las Tres Mil Viviendas huyeron de la zona por temor a "represalias" como consecuencia del tiroteo que el 29 de marzo se saldó con la muerte de un menor de etnia gitana de 17 años en la calle José Sebastián Bandarán, donde una bala perdida alcanzó en la cabeza al menor mientras presenciaba el intercambio de disparos entre clanes de etnia gitana desde un todoterreno conducido por su propio padre.

Estas familias abandonaron el Polígono Sur prácticamente al día siguiente de que se produjera este tiroteo, si bien la muerte del menor no aconteció hasta días más tarde en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital Virgen del Rocío.

Mientras la Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio precintaba las viviendas abandonadas para esclarecer su régimen de ocupación, estas familias que ya protagonizaron en 2004 el desalojo del poblado chabolista de Los Bermejales crearon un asentamiento de infraviviendas entre el puente de Juan Carlos I y el puente de hierro de San Juan, de donde fueron desalojados el 3 de julio al ser suelos del Ministerio de Economía y Hacienda.

Desde entonces, estas familias fueron expulsadas del Charco de la Pava, de la carretera que conduce a la base militar de El Copero y de dos enclaves de San Juan de Aznalfarache, con lo que finalmente regresaron junto al puente de Juan Carlos I a la espera de que se resuelva el conflicto vigente con el clan al que pertenecía el menor fallecido, que rechaza su retorno al Polígono Sur y que habría amenazado con vengar la muerte del joven.

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