Cultura

Vaz de Soto, cita en una Sevilla atípica

El escritor vuelve a la actualidad con una gran novela de ideas

el 13 oct 2009 / 20:07 h.

El escritor Jose maria Vaz de Soto.

Sevilla, estación Términus (Algaida) es el título de la última novela de José María Vaz de Soto, una historia sobre dos amigos que se reencuentran después de mucho tiempo y conversan sobre lo divino y lo humano, la vida y la muerte, con la capital hispalense como telón de fondo ajeno a los tópicos.

Sevillano de adopción, Vaz de Soto (Paymogo, Huelva, 1938) llevaba varios años sin publicar, pero considera que su ritmo de producción siempre ha sido lento: "Con 70 años he publicado 12 novelas. No es muy poco, pero tampoco mucho. Sólo escribo cuando las cosas salen; si me atranco, me paro, porque no soy un novelista de oficina. Creo que un escritor es escritor siempre, aunque no esté escribiendo va inventando sobre la marcha", comenta.

Ha querido ambientar su última novela en Sevilla, pero perderá el tiempo quien busque en estas páginas la Giralda, la Feria o la Semana Santa. ¿Podría ser cualquier otra ciudad? "En cierto modo sí, pero Sevilla está ahí. Es una Sevilla vista desde mi perspectiva. No hay el menos propósito costumbrista, pero tampoco es realista en un sentido estricto... Pienso que el novelista necesita el trampolín de la realidad, pero no se trata de hacer una radiografía de la ciudad. De Sevilla sólo he tomado detalles de tono menor, perfiles que me sirven de referencia, lugares concretos... Sobre todo, la atmósfera", subraya.

Articulada principalmente a través de diálogos de enorme altura, Sevilla, estación Términus trata, según su autor, "sobre el sentido de la vida, aunque suene grandilocuente", y para ello ha tomado a dos personajes que se encuentran en un momento delicado de sus vidas: uno acaba de salir de una depresión, el otro está afrontando una enfermedad. Uno de ellos, por cierto, está rescatado de una novela anterior del propio Vaz de Soto, la celebrada Despeñaperros.

De este recurso ha hecho el escritor una de sus mejores señas de identidad. "Si es cierto eso de que uno siempre escribe la misma novela, en todas las mías predomina el diálogo. Ni la descripción ni la narración me interesan mucho, y como lector no las aguanto demasiado".

Para Vaz de Soto,  la efectividad de los diálogos se consigue "con la mera naturalidad. Aunque se hable de cosas trascendentales, los personajes no pueden perderse. Nunca hay que olvidar que no se escribe como se habla", asevera el escritor sevillano.Con estos mimbres ha trenzado lo que se conoce como novela de ideas, sin perder de vista un hecho importante: "Creo que las ideas pueden ser peligrosas, por ejemplo corres el riesgo de caer en el ensayismo", dice. Por otra parte, Vaz de Soto introduce en un momento de la narración un elemento terrible que dará un giro sorprendente a la lectura. "Yo he escrito dos tipos de novelas, unas de problemática psicológica y social y otras de estructura policiaca, con un enigma", comenta el autor. "De las novelas de Arthur Conan Doyle, por ejemplo, lo que me encanta es el planteamiento inicial, el desenlace casi siempre me decepciona". "A veces la propia vida", prosigue, "es una novela policiaca donde no se sabe quién es el criminal. Es un misterio. Sólo sabemos que estamos en el mundo, que vivimos, que nos vamos a morir tarde o temprano. Los enigmas que presenta la ciencia y el conocimiento humano se van aclarando, pero las grandes preguntas no", apostilla el autor. 

Aunque considerado unánimemente por la crítica y por sus propios compañeros como uno de los grandes escritores andaluces de las últimas décadas, José María Vaz de Soto sigue estando todavía por descubrir para el gran público. Se dio a conocer en 1971 con El infierno y la brisa, que fue llevada al cine -¡Arriba Hazaña!-, y le seguirían obras como Diálogos del anochecer, El precursor, Fabián, Fabián y Sabas, Diálogos de la alta noche, Despeñaperros o Desde mi celda. Él sólo pide "que mi novela salga bien editada, todo lo demás no es literatura: será márketing, búsqueda del éxito, buena gestión de la propia obra... Yo nunca he sabido de eso".Vaz de Soto cita como algunos de sus referentes a Arthur Conan Doyle, a Dostoievski, también a Kafka, Beckett y Thomas Bernhard. Y entre los españoles, a Pío Baroja, "el más novelista del 98, más que Valle-Inclán", afirma.

"De lo más reciente, leí las dos primeras entregas de Milennium y me parecieron un poco de diseño, como El Código Da Vinci. No van por el camino por el que yo voy".

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