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Vecinos ‘canguros’

Dos asociaciones de vecinos, El Pueblo y El Triángulo, las dos del distrito San Pablo-Santa Justa, tienen sus respectivas escuelas infantiles que nacieron hace décadas por la necesidad de cuidar a los más pequeños del barrio.

el 17 nov 2014 / 12:00 h.

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La directora de la escuela infantil El Triangulo, Pepa Estrugo, muestra una de las aulas del centro. / El Correo La directora de la escuela infantil El Triangulo, Pepa Estrugo, muestra una de las aulas del centro. / El Correo En las asociaciones de vecinos no solo se juega al dominó, al bingo o se aprende a bailar sevillanas. Las entidades vecinales tienen una importante e incuestionable labor social. Un ejemplo de ello son las asociaciones El Pueblo y El Triángulo, las dos en el distrito San Pablo-Santa Justa, que desde hace décadas se dedican a cuidar a los más pequeños del barrio. La dos tienen su propia escuela infantil. Las guarderías se abrieron con el único propósito de cubrir las necesidades que tenían por entonces las familias de la zona de poder dejar a sus pequeños a cargo de las mejores manos. Estos dos jardines de infancia por su larga experiencia se han ganado la confianza de los vecinos hasta el punto de que todos los años hay lista de espera. La guardería de El Pueblo, en la barriada de El Zodiaco, nació hace 30 años en un pequeño local de la calle Antonio Gala. Ya en los 80 se trasladó a su ubicación actual en la calle Rafael Alberti, donde la entidad vecinal cuenta desde entonces con un gran local y mucho espacio libre para los niños. En total son cerca de 35 pequeños de cero a tres años, que están al cuidado de cuatro profesoras. El presidente de la asociación vecinal, José Antonio Rodríguez, recuerda que la idea de montar una escuela infantil surgió porque la barriada estaba llena de parejas jóvenes con hijos que necesitaban una guardería. Esta iniciativa se ha consolidado con el paso de los años y prueba de ello, según dice con satisfacción Rodríguez, es que actualmente tenemos hijos de antiguos alumnos. Como ejemplo pone el de una de sus hijas, que quiso matricular a su pequeña en el centro, «pero se quedó fuera porque no tenía los puntos suficientes». El presidente de esta asociación recalca que al tener la escuela infantil convenio con la Junta de Andalucía todos los niños que están en el centro tienen que reunir una serie de requisitos. La mayoría de los chiquillos que acuden a este jardín de infancia son del barrio o de zonas cercanas a El Zodiaco y todos menos dos, que pagan el 100% de la cuota –280 euros–, tienen algún tipo de ayuda de la Administración, «incluso hay alguno que no paga nada porque está subvencionado al 100%». Mochilas y abrigos de los niños de la escuela infantil El Pueblo colgados en perchas. / El Correo Mochilas y abrigos de los niños de la escuela infantil El Pueblo colgados en perchas. / El Correo Esta asociación vecinal además de la escuela infantil cuenta con un bar, el centro de reunión de muchos vecinos, y realiza innumerables actividades: monta un nacimiento, celebra el Día de Andalucía, el pregón de Semana Santa, una cruz de mayo, realiza cursos de pintura, zumba, manualidades, sevillanas, corte y confección, y este año reunirá a todos los grupos de campanilleros del distrito. A lo que hay que sumar los cuatro equipos de futbito y de petanca que tiene la entidad. El presidente de El Pueblo añade a este largo listado de actividades la caseta de Feria: «La única que se monta fuera del Real». La idea nació, según explica, porque en el barrio ya hay muchas personas mayores a las que les encanta la Feria, «pero no pueden ir a ella por sus limitaciones de la edad». La historia de la escuela infantil de El Triángulo, en la cercana calle de Francisco de Ariño, tiene muchas similitudes con la de El Pueblo: nació porque la asociación disponía de un local y en la zona no había ninguna guardería. Este centro, con más de 20 años de experiencia, se ha ganado su prestigio gracias al trabajo de sus cinco trabajadoras, una de ellas fundadora del centro. El presidente de la asociación de vecinos, Ricardo Ruiz, se lamenta de que todos los años se quedan niños fuera. El problema es que tiene plazas limitadas porque está conveniada con la Junta de Andalucía. Este año hay 31 pequeños, entre ellos dos mellizos. Ruiz y la directora del centro, Pepa Estrugo, señalan que en la guardería hay hijos de antiguos alumnos y muchos hermanos: «Tenemos una familia con siete hijos que han venido todos a la guardería». Creen que entre los motivos por los que este jardín de infancia está tan bien valorado se debe a la calidad de la educación, la estabilidad de la plantilla y a que continuamente se está renovando el material escolar de los chiquillos. Señalan con orgullo que el centro parece Naciones Unidas porque hay niños de muchas nacionalidades: «Tenemos pequeños de Venezuela, Marruecos, Rusia y Polonia». Tanto el presidente de la entidad vecinal como la responsable del centro se lamentan de que en los últimos años se está notando mucho la crisis en la zona hasta el punto de que solo hay un niño que paga el 100% de la guardería, frente a nueve que no pagan nada porque cuentan con una subvención total de la Junta de Andalucía. En otras épocas, según rememoran, el número de pequeños con una ayuda total era mucho más bajo. Además de la guardería, la asociación de vecinos El Triángulo también tiene talleres de cultura general, baile de salón, movilidad para mayores, guitarra flamenca, pintura e informática, entre otras muchas actividades. Pero quizás lo más llamativo de esta entidad vecinal es que no tiene bar, porque, según dice con contundencia su presidente y fundador: «Una asociación de vecinos está para solucionar los problemas del barrio y ayudar a los vecinos». Estas dos guarderías vecinales son las que perviven en la actualidad, pero hace una década la asociación de vecinos de Santa Genoveva, en el Tiro de Línea, también abrió una en su local social. Esta nació para reivindicar una escuela infantil pública en el barrio, porque en esa época había unas 80 familias con escasos recursos que no podían matricular a sus hijos en ningún jardín de infancia privado por carecer de recursos económicos. Esta guardería se tuvo que cerrar porque el local no reunía las condiciones que exige la Administración para un centro de estas características. Esta entidad vecinal se quedó con la pena de no lograr su objetivo de que se abriese una escuela infantil pública en el barrio, aunque en la actualidad sí hay jardines de infancia concertados en sus inmediaciones.

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