Deportes

Vejle, Willem II y Bolonia, la UEFA del 98/99 del Betis

Tras jugar ante el Vejle. y el Willem II, al Betis se le atraganta la tercera eliminatoria europea y cae eliminado ante el equipo italiano del Bolonia.

el 27 ene 2010 / 08:21 h.

En el estadio del Willem II con Juan Lozano, Luis del Sol y Rogelio.

De nuevo en Europa. La temporada 1998/99 iba a llevar de nuevo al Real Betis Balompié a la UEFA. Repetía competición. La anterior, llegó con Luis Aragonés hasta la tercera eliminatoria, en la que cayó a manos del Chelsea en Londres. Ahora era el chileno Vicente Cantatore quien iba a debutar en las competiciones continentales con el equipo verdiblanco en un primer compromiso de trámite porque delante tendría al Vejle de Dinamarca.

Personalmente me gustan mucho los países escandinavos. Siempre y cuando las visitas no sean muy duraderas. Me explico: para quien ha nacido, se ha criado y vive en la civilización del cemento, tanta disciplina, tanto verdor, tanta agua, hace que viva diametralmente opuesto a lo que uno hace a diario. Con el paso de los días llega el aburrimiento. Conozco bien Dinamarca, Suecia y Noruega y muy poco Finlandia. De ahí que viajar hasta Odense me gustara. El Vejle no podía jugar por capacidad, ni en su ciudad, ni en su campo y buscaron el estadio y la ciudad de Odense, a 60 kilómetros, para poder sacar beneficios del partido.

Eran tiempos en los que Manuel Ruiz de Lopera encabezaba la expedición. Viajaba siempre con su esposa, hermana, sobrinos y familiares y se hacía muy amena la comida oficial que el club ofrecía a los periodistas. Era septiembre. Llegar a una ciudad con un clima muy fresquito después del largo verano sevillano se agradecía. Bonita ciudad Odense. Paseo por esas calles de los cuentos de Hans Christian Andersen, nacido allí en l875, fotografiarnos en la puerta de esa casita de fachada color albero, como el alcalareño, donde nació y vivió hasta su juventud, y una comida inolvidable en un restaurante del siglo XVII con Juan Salas, su hijo, José Manuel Campos, el propietario de los Toldos Quitasol y Santiago Ortega. Les hablaré en uno de los apoyos de los horarios y las costumbres danesas. Perdió el Betis por 1-0, pero era tamaña su superioridad que en la vuelta le endosaría un rotundo 5-0 para pasar a la segunda eliminatoria.

Holanda, siguiente destino. El sorteo deparó en la segunda eliminatoria al Willem II de Tilburgo (Holanda) como segundo rival. Andaban los holandeses entrenados por el conocido Co Adriansen con ganas de sonar en el continente europeo. Los segundos entrenadores Del Sol y Wildert siguieron concienzudamente a su rival y el Betis llegaba muy necesitado, porque había perdido en la jornada de liga 0-3 ante el Celta y estaba en la penúltima posición de la tabla que cerraba el Extremadura. Para colmo, Denilson con unas extrañas molestias que dieron mucho que pensar y hablar, se quitaba del cartel.

Ruiz de Lopera de nuevo encabezó la expedición. Creo que fue uno de los últimos viajes que hizo con el equipo verdiblanco a Europa. Ángel Martín, José Luis Arredondo y José Luis Jiménez Núñez estuvieron entre otros consejeros. Viajaron muchos aficionados. Entre ellos algunos conocidos joyeros sevillanos que aprovecharon la cercanía de Amberes, capital mundial del brillante, para acercarse a la ciudad belga.


El Betis hizo un buen resultado de 1-1 y solventó la vuelta con un 3-0 dejando a los holandeses en la cuneta para volver de nuevo a esa tercera eliminatoria que parece un listón infranqueable para los béticos. En la vuelta hacia Sevilla hubimos de viajar de Tilburgo a Rotterdam donde en su aeropuerto Lopera al pasar por el arco de seguridad hizo sonar el pitido de forma sistemática y cuando le obligaron a irse quitando determinadas prendas su negativa fue rotunda y pasamos un buen tiempo en las discusiones que finalmente se solventaron.

En aquel viaje también tuvimos la grata presencia del coriano Juan Lozano, jugador que fue del Real Madrid, que vivía en Amberes y se acercó a ver el partido. Lozano trabajaba con el belga De Vriest, residente en Marbella, conocido intermediario de futbolistas que estaba fomentando el fútbol en África, con técnicos y dinero para construcción de campos para juveniles que después iba seleccionando para traerlos a Centroeuropa, muy especialmente a Holanda y al Ajax.

Bolonia, estación final. La tercera eliminatoria fue a finales de 1998 y nos llevó al norte de Italia, a la bellísima ciudad de Bolonia. Clemente que había dejado su puesto de seleccionador nacional a Camacho y sustituyó en el banquillo del Real Betis a Vicente Cantatore. El domingo antes de viajar a Italia el equipo bético había ganado en Oviedo su partido de Liga. Dormimos en la capital de Asturias y a primera hora de la tarde nos incorporamos en el aeropuerto asturiano de Ranón al avión que traía a Ruiz de Lopera, Ángel Martín, José Luis Jiménez Núñez y al delegado, Enrique Cabeza, así como a los aficionados que acompañaban al equipo. Allí, junto a técnico, jugadores y periodistas, también estaban los consejeros Balbino de Bernardo y Jaime Raynaud.

Aquel lunes me hubiese gustado estar en Sevilla acompañando en la iglesia del Claret a la familia de mi querido jefe y compañero José Antonio Blázquez, del que se cumplían dos años de su fallecimiento. Otra vez la obligación. Y con el frío intenso llegamos al aeropuerto Marconi, inventor de la radio, que así se llama el aeródromo boloñés, y nos fuimos hasta Imola junto al famoso circuito de velocidad donde falleció Ayrton Senna y nos alojamos en el Hotel Molino Rosso, donde el piloto brasileño durmió la noche antes del triste accidente y que es casi un museo, con muchísimos recuerdos de uno de los grandes deportistas mundiales.


Aun estando a 30 kilómetros de Bolonia era de obligado cumplimiento darse un garbeo por tan bella ciudad para contemplar su famosa universidad, cuya facultad de derecho es de reconocido prestigio y donde ilustres profesores sevillanos pasaron por sus aulas como Jaime García Añoveros y Manuel Olivencia Ruiz. Un estudiante hermano de Santiago Bernabéu de nombre Antonio fue integrante de la primera plantilla que tuvo el equipo del Bolonia en el año l909. Con el notario José Montoro y el restaurador Pepe Moreno estuvimos ante la estatua de Neptuno y la preciosa Catedral de Nuestra Señora. A la vuelta, con Santiago Ortega, estuvimos en el circuito y, cómo no, nos fotografiamos ante la célebre rueda que reventó y provocó el accidente de Senna que conservan en una vitrina del hotel.

Todavía le doy vueltas a la alineación que presentó Clemente en el estadio Renato dall'Ara. Dejó fuera a los habituales centrocampistas del equipo Alexis e Ito, colocó una muralla defensiva con el extremo mallorquín Gálvez de lateral derecho y terminó goleado, aun con las precauciones, por 4-1 y dijo adiós a las aspiraciones europeas y a poder pasar esa fatídica cifra de tres eliminatorias que se le habían atragando al Real Betis Balompié en sus pasos por la Europa futbolística.

Tengo siempre la duda de si Clemente vino sin ilusión al Betis, después de su paso por la selección, o si fueron los resultados y su distanciamiento de Lopera y sus consejeros los que le llevaron a ir perdiendo su ilusión. Lo cierto es que Clemente fue deambulando por los banquillos para terminar en Tenerife, Murcia y la selección de Serbia, con más pena que gloria, una carrera que fue como un reactor desde su comienzo en el banquillo de su Athletic de Bilbao. Hoy está fuera de la órbita del fútbol porque en esa famosa rueda de entrenadores de élite es muy difícil entrar después de una salida cuando ésta no conlleva la única palabra válida en fútbol, que se llama éxito.

  • 1