Local

Velá: ¿Fiesta popular o negocio?

La polémica por los efectos del hilo musical común revela dos formas diferentes entender la celebración entre las asociaciones titulares de las casetas y quienes gestionan sus ambigús.

el 24 jul 2013 / 23:30 h.

TAGS:

Más allá del rifirrafe político provocado por la nueva ordenanza reguladora de la Velá de Triana –que impone un hilo musical común y prohíbe colgar banderas y otros símbolos en el exterior de las casetas– la polémica generada en torno a la norma ha puesto de manifiesto dos formas de entender esta fiesta:como manifestación social y cultural o como negocio. De ahí que se dé la circunstancia de que en una misma caseta, la asociación titular aplauda la ordenanza y los caseteros que gestionan el ambigú le echen la culpa de alejar a un público que ya de por sí escasea por la crisis. O más que al público, al cliente, porque una cosa es que haya gente en la calle Betis y otra cosa que consuma.

El lunes los fallos de volumen en el hilo musical y el hecho de que hasta la una y media de la madrugada no se cambiaran las sevillanas por ritmos más populares entre el público joven, mayoritario a esas horas, llevaron a algunas casetas a poner su propia música, con el consiguiente despliegue policial para hacer cumplir la norma que en algunos casos, como en la de IU, llegó a intentar llevarse el equipo y a identificar a las personas que se encontraban en esta caseta. El martes, PSOE e IU coincidieron en criticar que la ordenanza solo estaba sirviendo para crear conflicto donde no lo había y por las redes sociales y en carteles de varias casetas circuló la convocatoria de un apagón simbólico de cinco minutos como protesta que finalmente solo secundaron las de los partidos políticos.

Los caseteros que gestionan los bares de espacios como el del Círculo de Ceramistas o la Peña Sevillista Santa Cecilia confirmaron ayer a este periódico que las asociaciones recibieron durante la tarde del martes llamadas del Distrito alertando contra la protesta. “Ellos se deben al Distrito pero lo que yo pierdo ¿quién me lo da?”, criticó Manuel, que gestiona desde hace 20 años el ambigú de los ceramistas. Eso sí, asegura que la polémica “algo ha hecho porque ayer [por el martes] cambiaron las sevillanas a las doce y pico y el volumen iba mejor, aunque sigue fallando”. En la Peña sevillista “no se hizo el apagón y el hilo musical ni lo ponemos, pero sí que llamaron a la asociación para que no se montara lío”.

En la caseta de la Hermandad de San Gonzalo, sin embargo, otro Manuel arremete contra “los tres o cuatro que están montando la polémica y que no representan a nadie”. A su juicio, el hilo musical “como todo es mejorable”, pero ha terminado con “los abusos de quienes precisamente ahora protestan cuando es por culpa suya, que ponían altavoces a todo volumen como si esto fuera una discoteca”.

“Esto es una Velá, comprendo que la gente joven quiera música de discoteca pero entonces que vaya a una, porque antes en esa parte –la más próxima al Altozano donde están las casetas de IU y PSOE, aunque también del PP– se montaba un tapón, con botellonas y mal ambiente, y los matrimonios se daban la vuelta y no llegaban más allá”, relata. A su juicio, la ordenanza “está sacando la verdadera cara a mucha gente, se está viendo qué asociaciones tienen realmente arraigo social y cultural y cuáles carecen de actividad” que son las que “necesitan música para atraer gente” a consumir.

Las casetas nuevas, ubicadas más cerca de Plaza de Cuba, tienen otras preocupaciones. Denuncian su dificultad para que el público llegue a ellas. Los responsables del catering de la del Centro Comercial Abierto Triana se quejan de la “mala organización”. Abogan por que las casetas estén más juntas y “si el escenario de conciertos está en el Altozano, que pongan la cucaña en ésta y repartan actividades”.

Más generalizada es la queja por el exceso de inspecciones. Y cada día surge una nueva:ayer, que los servicios públicos solo abran de noche “porque dice el Ayuntamiento que no tiene dinero para que esté una persona todo el día al cuidado. Pero aquí de día trabajamos mucha gente y ¿qué quieren, que vayamos a la puerta de los vecinos?”

  • 1