Cultura

Velázquez se enfrenta a Velázquez

El Centro de Investigación Diego Velázquez comenzó ayer su actividad de manera oficial con la inauguración de la exposición En torno a Santa Rufina: Velázquez de lo íntimo a lo cortesano, que avala con dos préstamos del Museo del Prado la autoría velazqueña de la patrona sevillana.

el 15 sep 2009 / 01:04 h.

El Centro de Investigación Diego Velázquez comenzó ayer su actividad de manera oficial con la inauguración de la exposición En torno a Santa Rufina: Velázquez de lo íntimo a lo cortesano, que avala con dos préstamos del Museo del Prado la autoría velazqueña de la patrona sevillana.

Concurrencia inusual en la inauguración de una exposición revestida de acontecimiento cultural de la temporada. Tras el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, desfilaron el presidente y la directora general de la fundación, Felipe Benjumea y Anabel Morillo; la delegada municipal de Cultura, Maribel Montaño; o el director general del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música (Inaem), Juan Carlos Marset, artífice de la compra de Santa Rufina cuando fue delegado municipal de Cultura, entre otras personalidades del mundo de la cultura de la ciudad, que abarrotaron la Sala de las Columnas del Hospital de los Venerables, sede de la Fundación.

El comisario de la exposición en cuestión, el profesor Benito Navarrete, destacó la excepcionalidad de que "nunca antes en Sevilla se habían visto estos dos Velázquez", en alusión a La Sibila y La Infanta doña María Reina de Hungría, cedidos por el Museo del Prado y que "están íntimamente relacionados con Santa Rufina". Estos tres lienzos, unidos a La imposición de la casulla a San Ildefonso, cedido por el Ayuntamiento de Sevilla, conforman la muestra que podrá verse hasta el 4 de mayo ( y que tendrá una entrada gratuita para todos los residentes en Sevilla).

Acompañada por una cuidada publicación, de escrupuloso rigor científico, el libro despeja "las dudas que manifestó en el año 2000 el profesor Jonathan Brown acerca de la autoría de Velázquez en Santa Rufina", dijo Navarrete, con una ingente y exhaustiva documentación del cuadro, desde su primera catalogación en el inventario del Marqués del Carpio en el XVII, pasando por las colecciones de la Casa de Alba en el XIX, hasta llegar a la actualidad.

"El cuadro ha sido visto siempre como un valor de inversión", explicó ayer Navarrete, que comparte comisaría en esta exposición con la conservadora del Museo del Prado Carmen Garrido, para quien Santa Rufina "seguiría siendo un Velázquez de no existir toda esta documentación aportada". Los paralelismos entre la patrona sevillana y los cuadros congregados hablan por sí solos. "Es un Velázquez de primera categoría", sentenció Garrido.

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