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Vendo estrellas, fabrico campeones

Ya quisieran para sí las mayores multinacionales del mundo la fórmula del Sevilla. El club nervionense ha demostrado que vender, más que un problema, es una solución. ¿Cómo se pueden fichar 34 jugadores con el dinero de 14, cómo se puede ser campeón sin las estrellas llamadas a ser las figuras del futuro?

el 15 sep 2009 / 05:23 h.

Ya quisieran para sí las mayores multinacionales del mundo la fórmula del Sevilla. El club nervionense ha demostrado que vender, más que un problema, es una solución. ¿Cómo se pueden fichar 34 jugadores con el dinero de 14, cómo se puede ser campeón sin las estrellas llamadas a ser las figuras del futuro? He aquí la solución.

Los parámetros del éxito han sido aplicados a la perfección por la entidad nervionense hasta el momento, y este verano habrá que recuperarlos porque se avecinan movimientos en el Sevilla. Tras dos temporadas calmadas en el capítulo de las ventas (las últimas sonadas fueron las de Baptista y Sergio Ramos), los más que probables traspasos de Daniel Alves y Seydou Keita, como mínimo, y el posible de algún futbolista más de la plantilla puede provocar un seísmo de importancia en el plantel sevillista.

Pero eso en el equipo nervionense no es un problema, más bien al contrario. Desde que José María del Nido llegó a la presidencia, en mayo de 2002, si por algo se ha caracterizado el club hispalense es por saber vender mejor que nadie, pero también por saber reinvertir el dinero en buenos futbolistas, he ahí los cinco títulos logrados en los últimos años por la entidad.

Porque si el Sevilla es vendedor, lo es tanto como comprador: Del Nido se ha gastado como presidente unos 102,8 millones de euros en fichajes y ha recibido por traspasos 102,2. Por eso el Sevilla FC también ha destacado en las últimas temporadas por sus grandes adquisiciones, tanto cualitativa como cuantitativamente. Y para muestra, los números. Desde que llegó el abogado sevillano a la presidencia, el club ha gastado los referidos 102 millones de euros en contrataciones de futbolistas.

La cantidad de las ventas rondan los 101,85 millones de euros. Pero lo que llama la atención no es el resultado económico de este balance, sino el deportivo. Por prácticamente la misma cantidad de dinero, el Sevilla ha sido capaz de vender a 14 futbolistas y ha comprado más del doble, en concreto 34. Súmenle a esta comparativa cinco títulos (la Copa de la UEFA de 2006 y la de 2007, la Supercopa de Europa 2006, la Copa del Rey 2007 y la Supercopa de España 2007) y cinco participaciones seguidas en competiciones europeas, una en la Liga de Campeones. Más rentable, imposible.

Los antecedentes, pues, dictan que la máxima de la entidad, vender para crecer, tan manida en los discursos oficiales pero tan cierta a la vez, es un hecho. "No nos negamos a vender para crecer, ya salió bien antes", ha comentado José María del Nido, presidente del club, esta misma semana. Por eso, las más que probables millonarias ventas de este verano, la de Daniel principalmente, aventuran una reinversión fiable, viendo los últimos resultados, claro está.

Evidentemente, el capítulo económico, en cuanto a fichajes y traspasos se refiere, se sostiene en tres ventas de gran calibre, la de José Antonio Reyes (24 millones de euros), la de Julio Baptista (otros 24) y la de Sergio Ramos (28 millones). Estos tres traspasos suponen más del 75% de los ingresos del total en estos seis años con Del Nido al frente del club. Después de ellos, el presente año está siendo el mejor y va camino de batir récords. El Sevilla ya ha ingresado 15,5 millones por las ventas de Kerzhakov, Hinkel y Makukula, que se pueden convertir en 16,5 gracias a la operación Martí (si la Real alcanza el ascenso a Primera el Sevilla recibe un millón de euros). Si se consuman los traspasos de Daniel (cerca de 30 millones) y Keita (su cláusula es de 14) presumiblemente al Barcelona, el año 2008 se convertirá en el de mayor ingresos de la historia del Sevilla.

En cualquier caso, también ha sido el último verano el de mayor inversión en la historia nervionense. De hecho, llegaron los dos futbolistas más caros de la historia de la entidad, junto con Chevantón: Koné, 12 millones de euros, y Mosquera, ocho millones. Curiosamente, las tres incorporaciones más caras de los casi 103 años de vida del club han ofrecido un pobre rendimiento. Ninguno de ellos es titular indiscutible y han sido cuestionados.

Está visto, pues, que al Sevilla se le da mejor vender que comprar. De hecho, su especialidad es vender a precio multimillonario lo adquirido por la décima parte, gratis o lo formado en casa. Julio Baptista es un ejemplo que puede superar notoriamente Daniel Alves, que llegó primero cedido y luego comprado por la módica cantidad de 1,4 millones de euros. Ha multiplicado 20 veces su valor de mercado.

Otro punto a favor, de tanto peso económico como deportivo, es el de la revalorización de algunos futbolistas que antes de llegar al Sevilla se mantenían en un discreto segundo plano. Dejando al margen los ejemplos de Javi Navarro o David, que llegaron libres y llegaron a ser campeones, aunque económicamente no han dejado rastro, el Sevilla se ha especializado en devolver a futbolistas al primer plano internacional. Andrés Palop es una referencia.

De suplente en el Valencia a bicampeón de la UEFA con el Sevilla, entre otros títulos, y ahora en la Eurocopa con España. También es llamativo el caso de Maresca. De andar de cesión en cesión en Italia, a recalar en el Sevilla, lograr títulos y ser valorado en 10 millones de euros (esa fue la cantidad ofrecida por el Valencia en su día). Otro caso realmente llamativo es el de Escudé. Estaba en el ostracismo en el Ajax y Monchi lo recuperó para hacerlo formar parte del mejor Sevilla de la historia. Hasta el Milan se ha interesado por él. Y más casos sin contar a los que llegaron al Sánchez Pizjuán como desconocidos (Daniel, Adriano o el más reciente, Fazio). Dragutinovic (de la liga belga a ser codiciado por el multimillonario Newcastle), Kanouté (uno de los delanteros más pretendidos de Europa) o actualmente Keita han dejado un plano discreto en el fútbol internacional para posicionarse entre los mejores, en la primera línea.

No todo es miel y rosas en la gestión económica y deportiva del Sevilla, que también ha tenido sus lunares en los últimos años. Se lleva la palma en este aspecto el fichaje de Jesuli, cabeza visible de una operación retorno que, visto el primer resultado, nunca se completó. El club de Nervión pagó cuatro millones de euros al Celta por él -cierto es que lo vendió años atrás por seis-, pero su segunda etapa ha sido todo un fiasco, deportivo y económico.

Actualmente se encuentra cedido en el Tenerife y difícil tendrá el Sevilla rentabilizar ya su fichaje. Tampoco fue para enmarcar la doble contratación uruguaya de Darío y Hornos. Alrededor de cinco millones de euros solo amortizados por el primero de ellos en una buena primera temporada. Terminó rescindiendo contrato. Hornos aún permanece al club. Entre las últimas adquisiciones ha acabado mal Sales, despedido (costó 1,2 millones). Tampoco Chevantón lleva buen camino. Son los puntos negros de una obra con más destellos que borrones.

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