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Veredas entre Sevilla y Bruselas

Hace menos de 40 años iban de Sevilla a Bruselas Salvador Távora y "La Cuadra" a poner en los escenarios un teatro que, a pesar de ser mudo, aquí no lo dejaban poner; hace más o menos el mismo tiempo iban de Sevilla a Bruselas -o más lejos- miles de hombres y mujeres que no encontraban trabajo.

el 15 sep 2009 / 01:15 h.

Hace menos de 40 años iban de Sevilla a Bruselas Salvador Távora y "La Cuadra" a poner en los escenarios un teatro que, a pesar de ser mudo, aquí no lo dejaban poner; hace más o menos el mismo tiempo iban de Sevilla a Bruselas -o más lejos- miles de hombres y mujeres que no encontraban trabajo en ésta su tierra. O decenas de estudiosos que se las aviaban para asistir en Lovaina a cursos que no podían recibir porque trataban de democracia. Ahora van a Bruselas quienes antes no permitían que se representaran esas obras, los empresarios que no toleraban sindicatos libres en sus campos o talleres para pagar menos y los que no querían aprender los caminos de la democracia. Todos ésos se han aprendido sus veredas.

Estuve tres años en una cárcel compartida con cientos de Testigos de Jehová que hacían objeción de conciencia a la hora de ponerse un uniforme. No sólo los condenaban sino que los convertían en reincidentes por el mismo delito -el de la objeción- imponiéndoles sucesivamente penas que sumaban 30 años. No protestaban éstos que ahora van a Bruselas a judicializar una biblioteca ni los que han aprendido que la objeción de conciencia existe; tampoco había jueces que la argumentaran en una razonada sentencia. Vale. Pero deberían reconocer, al menos, que la democracia les ha dado estas veredas dialécticas. Y que son las mismas que reprochan a los independentistas.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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