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Verónica Pérez acaba con las rencillas y sella la unidad en el PSOE de Sevilla

Es elegida secretaria general de los socialistas sevillanos con un respaldo del 95,1%, relanza a Juan Espadas e integra a parte del sector crítico

el 30 nov 2013 / 14:16 h.

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Congreso del PSOE de Sevilla Verónica Pérez buscaba un “un ejército de paz” para liderar un PSOE de Sevilla sin fisuras que combatiera “en la calle” la defensa del ciudadano ante los recortes. Lo dijo en el atril ante la militancia que una hora después demostró que las rencillas de hace año y medio, que tambalearon los cimientos de la agrupación socialista más importante del país, quedaron en el olvido. Tanto que fue nombrada secretaria general del PSOE de Sevilla por un abrumador respaldo del 95,1% de los delegados asistentes al congreso provincial extraordinario celebrado en la Cartuja. Un relevo sin oposición –sin votos en contra, sólo blancos, nulos y abstenciones– que sirve para ratificar que el tiempo de transición de Susana Díaz al frente del PSOE sevillano “cosió las costuras”. De todos modos, para sellar esa unidad aún quedaba por definir el paso más espinoso: el de mostrar que los que hace 16 meses se repartían entre oficialistas y críticos hoy están en el mismo barco. Y que mejor manera que en la confección de una Ejecutiva Provincial que siempre es compleja si se parte de la base de que no hay sitio para contentar a las 115 agrupaciones de la provincia. Verónica Pérez tenía ante sí el reto y escapó indemne en el reparto, pese a reducir los miembros de 64 a 47. Revalidó a su núcleo de confianza (Fernando Rodríguez Villalobos como presidente y José Muñoz de secretario de Organización), se deshizo, al igual que pasó en el regional, de las vicesecretarías y concedió esa cuota de poder a los que antes formaban cabecera de cartel del sector que lanzó el pulso a Díaz en 2012.Tras un periodo de transición, ayer tocó el turno de regresar a la Ejecutiva. La Rinconada, una de las agrupaciones más potentes de la provincia, encontró la entrada de José Manuel Romero Campos de secretario de Ideas y Programas y en el caso de Alcalá de Guadaíra, del antaño líder crítico Antonio Gutiérrez Limones, se incorporó a la lista Rafael Chacón, secretario general de la agrupación alcalareña, que desempeñará las tareas de Ordenación del Territorio en la Ejecutiva. También hubo un guiño a los críticos de la capital, con la entrada de Luis Ángel Hierro (Sur), en Economía. Más allá de la dirección, se fueron incorporando más gestos para la integración: Eva Patricia Bueno, José María Villalobos, José Vicente Franco, Demetrio Pérez,... tuvieron cabida en otros órganos. De las grandes Alcaldías, se quedó sin representación Dos Hermanas. La integración se resolvió y convenció –la lista fue apoyada por el 92,2%– y, además, se buscó acomodo en la dirección a Juan Espadas. Un cargo que le otorgara galones en la capital de cara a su carrera para ser alcaldable socialista en 2015. Ocupará el puesto número 4, tras el tándem Pérez-Villalobos-Muñoz. Más arriba habría supuesto demasiado peso orgánico en la mochila del dirigente socialista –debe estar volcado en la campaña– y menos se hubiese interpretado como un paso atrás en sus aspiraciones que no casaría con el apoyo recibido. “Juan, que ganas tengo de decir buenos días, alcalde”, arrancó Susana Díaz en discurso que sirvió para inaugurar el congreso.Además, el cargo no le viene mal al asumir las riendas de Sevilla –su territorio– y el Área Metropolitana –que conoce de su anterior etapa de consejero de Vivienda–. Junto a ese paso, se dibujaron otros como la reafirmación del trabajo del alcalde de Lora del Río, Francisco Javier Reinoso, que asume Política Institucional; y el ascenso de Antonio Casimiro Gavira, en Política Municipal.     Detrás del mapa de nombres están los mensajes. El congreso lo abrió la actual secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, pero con un discurso contenido y más de cerrar la etapa en el PSOE sevillano. Si Verónica Pérez respetó hace una semana el momento de Díaz en Granada, ayer se intercambiaron papeles. Su amiga era la protagonista. Pese a ello, no rehusó de hablar de cuitas pasadas. “Hay tanto talento en Sevilla que a veces es fuente de conflictos, como la imagen lamentable que se dio hace año y medio”, manifestó. Luego tocó abordar un informe de gestión que se coció de puertas para adentro, y después llegó el turno de Verónica Pérez. La parlamentaria andaluza llamó a que el partido “sea más participativo” y la militancia “deje de ser mera espectadora” y “salga a la calle a mirar los ojos de la gente y pelear por el estado de bienestar que construimos los socialistas y el PP pretende destruir”. Su discurso estuvo granado de tintes sociales –la batalla por una sanidad y educación pública, la lucha contra la violencia de género o incluso sus críticas por la reforma local–, pero también de mensajes de código interno. Apeló a fortalecer la nueva unidad del partido en una agrupación, la sevillana, que “ha sido clave para el PSOE nacional” y para ello, citó referentes como Felipe González, Alfonso Guerra, Rafael Escuredo, Amparo Rubiales, Carmen Hermosín o José Griñán –asistió al congreso–. En esa lista, dejó para el final a Susana Díaz. Ensalzó el papel de las casas del pueblo, que quiere revitalizar, reiteró su promesa de visitar las 115 agrupaciones y adelantó que cimentará el proyecto en la base del municipalismo, con los “alcaldes que baten el cobre en sus pueblos” –son la cuarta parte de la Ejecutiva–. Tras la votación, Pérez tiró de orígenes. Citó a su San Juan y a su alcalde, Fernando Zamora –“allí aprendí la esencia del socialismo”- y prometió devolver la confianza con trabajo. Además, recibió una sorpresa: un ramo de rosas rojas portada por Alonso y Carla, sus hijos de 5 y 3 años y a los “explicaré por qué su madre no estará tanto tiempo en casa”.

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