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Vestidos de cine y museo

el 15 nov 2012 / 11:15 h.

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Audrey Hepburn se ha perpetuado como uno de los mitos de Hollywood vestida con un collar de perlas, una larga boquilla en los labios y un elegante traje negro de Givenchy en Desayuno con diamantes. Marilyn Monroe lo ha hecho con la falda levantada por el aire que subía a través de la rejilla del metro de Nueva York, luciendo un vaporoso vestido blanco en La tentación vive arriba. John Travolta jamás ha podido quitarse la camisa negra y el traje blanco tres piezas, chaleco incluido, de Fiebre del sábado noche. En el cine, el vestuario es todo. O casi todo. En la pantalla, sin hábito, no hay monje.
El Victoria and Albert de Londres emprendió hace cinco años la labor detectivesca de reunir trajes y complementos que han pasado desde la pantalla a la posteridad. Sus responsables querían mostrar hasta qué punto el vestuario construye al personaje y le da credibilidad. La recompensa de la caza de tesoros, como la definen los comisarios de la exposición, fue de 130 trajes y complementos: el vestido de terciopelo verde que Scarlett O’Hara se hizo con unas cortinas en Lo que el viento se llevó, las mallas de licra de Superman, Batman y Spiderman, las armaduras negras de La guerra de las galaxias, el látigo y el sombrero de Indiana Jones, los calzones de Rocky...
Robert de Niro, igual que Meryl Streep, gozan de espacios especiales. “El vestuario es la mitad de la contienda a la hora de crear un personaje”, afirma Streep, quien se empeñó en saber qué llevaba en el bolso Margaret Thatcher cuando protagonizó La dama de hierro.
El paseo por las tres salas ambientadas con vídeos, luces, fotos, bocetos, entrevistas, fragmentos de guiones y algunos momentos de filmes inolvidables tiene algo de irreal. “Queremos que la gente se sienta como si estuviera en pleno rodaje”, afirma uno de los comisarios, Keith Lodwick. Cada una de las prendas recuerda una escena, un baile, un instante de pasión, una aventura o un crimen espantoso, como la lúgubre indumentaria del asesino psicópata que interpretó Javier Bardem en No es país para viejos.
Christopher Fryling, otro de los organizadores de la muestra, se queda con el traje de Charlot y el vestido y los zapatos rojos de lentejuelas de Dorothy (Judy Garland) en El mago de Oz, que no habían salido nunca de Estados Unidos. Lograron el préstamo después de tres duros y largos años de negociaciones. La exposición en el Victoria and Albert londinense estará abierta hasta el 27 de enero del 2013.

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