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Vestidos para disfrutar de la feria de Alcalá

La ciudad acoge su Feria con ganas de divertirse pese a la crisis

el 03 jun 2010 / 18:35 h.

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Los primeros visitantes empezaron a llegar pronto ayer a la feria.

Un sol de justicia y altas temperaturas desde temprano acompañaron ayer a la marea humana que se dio cita en recinto ferial de Alcalá de Guadaíra en la primera jornada de disfrute y de desafío a la crisis que supone la celebración de la feria.

 

Era jueves, que es cuando empiezan los días grandes de la feria, cuando la presencia de visitantes es masiva, ya que los alcalareños siguen dando una nueva oportunidad a su fiesta y no como hacían hace años batiéndose en retirada a un fin de semana tranquilo en la playa. Ya ayer al mediodía había una muchedumbre en el real de San Juan, y a la hora de comer, el estallido de color y el espectáculo de los caballistas y enganches eran impresionantes por sus calles, pese a que no era festivo en el municipio. Eso sí, el hecho de que lo fuera en la capital hispalense propició que muchos se acercaran a la fiesta.

En las casetas, gente a reventar, sobre todo muchos compañeros de trabajo celebrando el final de la jornada laboral. Como Jesús y Fali, dos amigos que comparten una charla y un agradable almuerzo con sus compañeros de trabajo en la caseta municipal. "Este año las gambas son más chicas", comenta Jesús mientras comprueban lo poco que les dura el plato. "No, lo que ocurre es que si el año pasado nos jalábamos tres raciones, éste sólo se pide una y se acabó", apostilla el otro. Nadie parece tener ganas de llamar al camarero para que traiga otra con menos lechuga y más sustancia. "Se creen que por picarle un poco de lechuga no nos vamos a dar cuenta de que las raciones vienen con las gambas contadas", dice Fali, que también advierte a los consumidores de que "los caseteros van a ganar sí o sí pese a la crisis, y el truco está en las tortillas a la plancha -las llama así por su mínimo grosor- y las jarras de rebujitos aguadas". Los dos siguen con los consejos para los que todavía tengan ganas de disfrutar, y recalcan que "lo mejor para aguantar el tipo es llenar el estómago, comer bien y dejarse de tanto pimiento y tanta fritura". Pues dicho queda.

En general, la mayoría de los caseteros se mostraban ayer razonablemente contentos aunque precavidos por la crisis, y eso que según el gasto per cápita, la presente edición va como la seda, porque a los alcalareños les está dando por gastar lo que no tienen en estos días de fiesta, aunque el resto del año tengan que pasarlo encerrados lamentándose por los excesos.

Desde anoche, la feria en su versión nocturna vuelve a recobrar el espíritu como lugar de botellona y espacio para la juventud más incansable. Las casetas menos tradicionales, pero no por ello con menor empuje, entre sevillana y sevillana, cuelan algún tema de las listas de éxito del pop y atraen a los más jóvenes, sin que por supuesto, se pueda establecer una edad concreta para ellos: desde los 14 y 15 años hasta los 30 y muchos.

La celebración se prolongará hasta el próximo domingo. Eso sí, marcada la fiesta por la austeridad. De hecho, el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra no realizará este año ninguna recepción oficial y habrá recortes en los fuegos artificiales y en el global del presupuesto de la feria. Y hay casetas que, conscientes de los malos tiempos, están ofreciendo precios muy económicos.

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