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Veto al puente de la torre Pelli

El fuerte impacto visual sobre Santa María de las Cuevas y el Pabellón de la Navegación lleva a la Comisión de Patrimonio Histórico de la Junta a rechazar el diseño y la ubicación que el Ayuntamiento establece para esta pasarela en el concurso convocado para su construcción.

el 03 oct 2014 / 11:23 h.

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El puente se iba a construir junto a la pasarela de la Cartuja. El puente se iba a construir junto a la pasarela de la Cartuja. Nuevo y decisivo varapalo para uno de los grandes proyectos urbanísticos que el Ayuntamiento de Sevilla ha ido planificando durante este mandato. El nuevo puente que debía conectar la zona sur de la isla de la Cartuja con la calle Torneo, a fin de descongestionar el aumento de tráfico que generará la torre Pelli –que según las previsiones de La Caixa estará terminada a finales de 2014–, no se podrá construir con el trazado y ubicación que ha diseñado el equipo de gobierno de Juan Ignacio Zoido. En este caso, es la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico la que ha emitido un informe desfavorable sobre el planeamiento de esta infraestructura, arguyendo el fuerte impacto visual que provocaría sobre los elementos de su entorno declarados Bien de Interés Cultural (BIC), el Monasterio de Santa María de las Cuevas y el Pabellón de la Navegación, obra de Guillermo Vázquez Consuegra. La comisión es un órgano consultivo de la Consejería de Cultura formada por personal técnico de su delegación provincial en Sevilla, principalmente funcionarios o profesionales de reconocido prestigio en el ámbito patrimonial. Sus dictámenes son vinculantes y en ocasiones generan controversia, sobre todo cuando afectan a grandes obras por su afección sobre los conjuntos históricos. En su sesión del pasado miércoles, sus miembros acordaron que el concurso arquitectónico convocado recientemente por la Gerencia de Urbanismo para la edificación de este nuevo enlace no incluye medidas suficientes para evitar el impacto sobre los citados inmuebles, por lo que devuelve este pliego al Ayuntamiento, que ahora deberá decidir si lo modifica de alguna forma, lo reubica o desiste de su construcción. Cabe recordar que originalmente, lo que el Consistorio y la promotora de la torre Pelli pactaron construir allí para conectar ambas orillas era una pasarela peatonal, que el actual equipo de gobierno, al llegar a la Alcaldía, sustituyó por este puente para el tráfico rodado. Tras aquel cambio, Patrimonio ya se pronunció sobre el nuevo proyecto. En noviembre de 2013 indicó en un informe que este puente requeriría de la redacción de un plan de movilidad y de garantías para blindar el patrimonio de las zonas afectadas del casco histórico y los monumentos cercanos declarados BIC. En aquel documento, la comisión no se oponía a la construcción de la plataforma, pero sí elevaba una serie de objeciones a la modificación del actual Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), todas fundamentadas en que la documentación necesaria para la obra es insuficiente. En primer lugar, echaba en falta un plan de movilidad que justificase la motivación del Consistorio para construir este nuevo acceso, abierto al tráfico rodado, en lugar de la pasarela peatonal que se diseñó inicialmente. También requería de un análisis sobre la incidencia que tendría en ambas márgenes del río, afectadas por la declaración de conjunto histórico. De hecho, solicitaba un estudio del impacto visual y una garantía de que la pasarela no supondría ninguna afección a los monumentos del entorno. El nuevo informe del organismo dependiente de Cultura vuelve a asestar otro revés a las pretensiones del alcalde, que se suma a la de otros departamentos de la administración autonómica. Sin ir más lejos, en septiembre de 2013, la Consejería de Fomento contestaba a la propuesta de modificación del PGOU planteada por el Ayuntamiento, para abrir al tráfico la conexión peatonal, que dicha variación era contraria a los planteamientos que sobre movilidad recogen la Ley de Ordenación Urbanística, que se orienta «hacia un modelo público y no mecanizado». Pero a diferencia del resto de informes emitidos por organismos de la Junta, los de Patrimonio Histórico son vinculantes y de obligado cumplimiento. Por lo tanto, a siete meses de las próximas elecciones, el equipo de Juan Ignacio Zoido se queda con uno de sus pretendidos grandes hitos bloqueado, aunque gana un argumento más para responsabilizar a la Junta de la supuesta paralización de los grandes proyectos de Sevilla. Este nuevo acceso a la Cartuja ha ido tomando forma a lo largo de todo el mandato, llegando incluso el Pleno a aprobar la modificación puntual del PGOU, con los votos favorables del PP, la abstención del PSOE y el rechazo de IU. En aquel debate, el grupo socialista ya advirtió de que el proyecto no estaba lo suficientemente justificado. Pero no fue el único en poner pegas. Agesa, la sociedad de la Junta que gestiona los activos de la Expo 92, en sus alegaciones –rechazadas por elAyuntamiento– aseguraba que se verá afectada la parcela de su propiedad en la que se halla el Pabellón de la Navegación, y que habría «efectos negativos» en el patrimonio (el pabellón tiene un nivel de protección B), en el paisaje, en la funcionalidad y en su estructura edificatoria. Urbanismo respondió que al trazado entre Torneo y el extremo del pabellón de la Navegación más alejado de la torre Pelli sería «respetuosa con la herencia patrimonial y paisajística». También se desestimaron las alegaciones del Instituto Municipal de Deportes, que reclamaba una compensación por la pérdida de terrenos destinados a prácticas deportivas, así como las de asociaciones como Sevilla Se Mueve, Legado Expo Sevilla, Ecologistas en Acción, Amigos del Parque del Alamillo, Federación de Motonáutica, Naturalia XXI y la gasolinera de Torneo. La Empresa Pública para la Gestión del Turismo y el Deporte de Andalucía presentó escritos señalando que las obras y nuevos puentes «dificultarían» la práctica de deportes como el remo y el piragüismo en la dársena, inhabilitando el campo de regatas de La Cartuja para competiciones deportivas. A pesar todos estos reparos, el Ayuntamiento siguió adelante y convocó el 17 de septiembre el concurso de anteproyectos para la nueva conexión viaria entre Torneo y la zona sur de la Cartuja. El plazo de presentación de solicitudes se cerraba el 10 de noviembre, y el presupuesto del certamen era de 956.198 euros, IVA no incluido. Según las bases, se otorgaría un premio de 50.000 euros al estudio previo ganador del concurso, 35.000 euros para el segundo y 18.000 euros para cada uno de los finalistas. El proceso constaría de dos fases y el jurado debía tener en cuenta la viabilidad constructiva, la calidad técnica y estética, los parámetros económicos, pero también se contemplaba la integración con el entorno, los aspectos paisajísticos, su integración con el entorno –especialmente con el Pabellón de la Navegación y el monasterio–, la compatibilidad con el campo de regatas o la originalidad. El objetivo era conseguir que esta nueva conexión fuera un nuevo hito monumental para la capital hispalense. Los plazos marcados por el concurso daban suficiente margen a Urbanismo para buscar financiación a esta obra, que superaría los diez millones de euros, postergando hasta al menos 2018 la terminación del puente. Incluso las medidas estaban pensadas al detalle. El acceso estaría constituido por acerados de cinco metros de anchura y una calzada de cuatro carriles de circulación, con una anchura total de 14 metros. La longitud aproximada sería de 370 metros, incluyendo un puente de 280 metros. Aunque inicialmente se estimaba una posible distribución en tres vanos, de 50+190+40 metros, como premisa se indicó que la dársena se debía salvar en un único vano. Ahora, tras el dictamen de la comisión de Patrimonio, el Consistorio deberá replantear su estrategia.

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