Economía

Vía libre a la patata transgénica

La UE aprueba el cultivo en su territorio de la variedad de la compañía BASF

el 02 mar 2010 / 17:48 h.

La polémica en el mundo del campo está servida. La UE dio ayer luz verde al cultivo en territorio comunitario de una patata genéticamente modificada que producirá la firma alemana BASF y que estará destinada a la producción de almidón para la industria papelera, pero cuyos subproductos podrán emplearse para la fabricación de piensos para animales.

El cultivo de la patata Amflora es la primera autorización que el Ejecutivo comunitario decide desde hace doce años, después del permiso que dio en 1998 a la compañía Monsanto para cultivar su maíz MON 810. Los Estados miembros que no quieran que este cultivo se permita en su territorio podrán adoptar "salvaguardas", como ya hicieron seis países -entre ellos Alemania y Francia, pero no España- con el maíz MON 810. Además, aprobó la comercialización de tres variedades de maíz transgénico Monsanto MON863xMON810, MON863Xnk603 y MON863xMOPN810XNK603.

El nuevo comisario de Salud, John Dalli, admitió lo "delicado" del asunto de los organismos genéticamente modificados (OGM), pero defendió que las decisiones de Bruselas son el resultado de una evaluación "finísima" de los distintos expedientes. Además, recalcó que los dictámenes científicos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) son la "base" de las decisiones.

Preguntado por la polémica que los OGM suscitan en la Unión Europea y el rechazo de parte de la opinión pública, Dalli apostó por la "innovación responsable" y por avanzar en el uso de nuevas tecnologías, pero insistió en que Bruselas se apoyará en los datos científicos para asegurar que "no hay duda" sobre las garantías de seguridad para los ciudadanos europeos.

El comisario recalcó que la autorización de cultivo para la patata Amflora está sujeta a "condiciones muy estrictas" para evitar su propagación a otros cultivos. Por eso, se impone la "separación física" del tubérculo transgénico de otras patatas destinadas al consumo humano en todo el proceso de recolección, almacenamiento y transporte.

Además, deberá ser cogida del campo antes de que produzca semillas y su comercialización se hará directamente sujeta a un contrato con las empresas papeleras. "No son para la comercialización (de productos para consumo) humano", insistió el comisario Dalli, que negó presiones a su persona por parte del fabricante BASF para acelerar esta autorización. Fuentes comunitarias admitieron que la autorización para el cultivo incluye una cláusula que autoriza la "presencia accidental" de un 0,9% de este transgénico en alimentos para las personas y animales.

Flexibilidad. La primera autorización para el cultivo de un transgénico en doce años en la UE coincidió con el anuncio de una nueva propuesta de la Comisión Europea para dar más "flexibilidad" a los Estados miembros que quieran oponerse al cultivo de OGM.

La idea de Bruselas, que prevé presentar su propuesta este verano, es "combinar" un sistema europeo de autorización que esté basado en dictámenes científicos con "la libertad de los Estados miembros para decidir sobre el cultivo de transgénicos", explicó Dallí. Hasta ahora, el Ejecutivo comunitario había insistido a los países que mantienen restricciones (Austria, Hungría, Francia, Grecia, Alemania, Luxemburgo y Polonia) que las levantaran.

En referencia a las dudas en la opinión pública, Dalli aseguró que tomará decisiones que tengan en cuenta lo que digan los científicos "y no en función de cómo repercutirán en mis índices de popularidad".

De hecho, la reacciones no pararon de sucederse en la jornada de ayer. Las organizaciones ecologistas y la que representa a los productores ecológicos europeos (Ifoam) condenaron la medida, mientras que la asociación de empresas europeas de biotecnología EuropaBio, la aplaudió. Por su parte, Amigos de la Tierra criticó que el comisario europeo de Sanidad haya "abandonado" al público. Países como Italia se mostraron también contrarios.

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