Local

Viaja a la Luna

En La Macarena se está dando un fenómeno extrañísimo: gente que pone películas antiguas e invita a tapitas. Y todo, por amor al arte.

el 09 nov 2010 / 22:58 h.

TAGS:

Los miércoles, días aparentemente tontos y transitorios donde los haya, no deben de serlo tanto porque se produce un fenómeno insólito en La Macarena; un episodio raro y nocturno que desbarata la rutinaria inanidad del día y embriaga el ambiente con esa mezcla de oxígeno, hidrógeno, cine antiguo, debate y pensamiento libre que, de poder añadírsele unas cuantas onzas de humo de tabaco negro, sería clavadita a la que popularizó la bohemia de los sesenta de los abrigos de espiga y las bufandas moqueras. El experimento se llama Viaje a la Luna, como la película que filmó Méliès hace 108 años. Es un cine fórum, es decir, un grupo abierto y por lo general poco numeroso dedicado a la contemplación de buenas películas y posterior charla sobre ellas, con todas las salidas por la tangente que sean menester llegada la ocasión. Se podría haber llamado Cinéfilos Anónimos. Con una diferencia curiosa sobre el modelo: no sólo se ve la película, ni se charla de cine, ni se descubren rincones ignotos del alma, ni despotrica uno finamente de los criterios comerciales, sino que también se toma la concurrencia sus tapitas. Hoy lo mismo nadie quiere comer, teniendo en cuenta que la película es La noche de los muertos vivientes, pero por lo general se lo pasan allí tan ricamente, entre picoteo y hallazgo, entre sorbito y crítica. Esto no tiene precio. De hecho, es gratis.

"Las películas las ponemos nosotros; son nuestras", comentaba anoche Pedro Luis Ibáñez. Pedro es ferroviario, educador de calle, poeta publicado y miembro del triunvirato que dirige Viaje a la Luna, en el seno de la institución literaria Noches del Baratillo (a cuyo responsable, José Luis González Cáceres, podría considerársele el cuarto mosquetero). "Sí, las películas son nuestras. Y los cortos, igual. Como somos aficionados de antiguo, pues resulta que las tenemos, o a lo mejor las compramos. Las tapitas también las ponemos nosotros; no gran cosa, que nadie se vaya a pensar, pero lo importante es mantener el ambiente agradable que permita la palabra", dice él. "Para nosotros, la palabra es un elemento fundamental; enaltecerla es crear un espacio que la propicie, como es el caso del cine." Es verdad que en las salas hay gente que no se calla así la maten, pero parece ser que Pedro no se refiere a este incordio sino al debate posterior a la exhibición (que es en dvd). "La charla fluye de forma sencilla, no se pide a nadie que sea experto. A veces preguntamos con qué personaje se siente uno más identificado, o cuál es la historia que se cuenta, o qué proyección tiene esa historia en nuestra sociedad."

Cuando Pedro Ibáñez habla en plural es porque tiene en la mente a Fran Nuño y Antonio Muñoz, quienes se conocieron entre sí a base de coincidir en "la trama cultural de base de la ciudad", como dice el primero. Fran es librero, editor, poeta; Antonio es jurista, escritor también. Los tres son compañeros en esta aventura desde su creación en 2008, que parece que no pero ya son miércoles. A veces no iba nadie a ver la película, pero ellos la ponían igual. En otras ocasiones, como cuando programaron la de El acorazado Potenkim, hubo un debate formidable luego.

Viaje a la Luna tiene, pues, su sede en la de Noches del Baratillo, que está en la calle Macasta del barrio de San Julián. El portavoz del trío lo tiene claro cuando se le pregunta qué está pasando en estos confines de La Macarena, sobre todo por aquella parte del Pumarejo, que levanta uno una litrona o rasca un desconchón y aparece una asociación cultural y hasta contracultural, pero antes de contestar se ríe. "La Macarena es un hervidero", proclama. Todo tiene que ver: el regreso de los jóvenes, la rehabilitación de los últimos quince años, la renovación de infraestructuras, el urbanismo... "El barrio motiva el desarrollo de la creatividad." Y encima se coge el C2 o el C1 y está uno allí mismo, en el Arco, desde donde sólo hay un paseíto. Un paseíto para poder dar un largo viaje que siempre es a la Luna, o sea, a la ilusión, al arte, al reflejo de uno mismo, a la ensoñación. Este cine fórum los tiene de dos clases: los viajes cinematográficos propiamente dichos (mucho Pasolini, mucho Bergman, Lubitsch... lo que se llama cine club hasta la médula) y luego están los llamados extraviajes, que ofrecen unas producciones cinematográficas más marginales o desconocidas, desde la serie B hasta el cine experimental. Vamos, que el que llegue preguntando por la última entrega de Resident Evil se marcha de la habitación. Y en ayunas.

Los miércoles, después de todo, no son tan anodinos ni tan transitorios. El cine comercial los llama días del espectador. Pero no invita a tapitas en plan ágape fraternal, ni fomenta (no es que no fomente: no permite) que el respetable se ponga luego a charlar allí en la sala. Aquí sí. Y al final, hasta se lee un poemita dedicado a la película. Es otra forma de entender que el tiempo es oro.

De utilidad:

Qué: Viaje a la Luna Cine Fórum.

Dónde: Calle Macasta, 28.

Cuándo: Los miércoles. Hoy ponen La noche de los muertos vivientes, de George A. Romero. La sesión empieza a las ocho de la noche, pero desde media hora antes se puede estar ya en la sala, donde habrá una audición de bandas sonoras de cine.

Cuánto: Gratis. Quiénes: Entrada libre.

  • 1