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Viaje al purgatorio sin nombre

A las seis de la mañana del 14 de abril de 1937 Juan de Dios Gómez Guerra era fusilado en las inmediaciones del cementerio de San Fernando. Setenta y un años después, su nieta, Fátima Gómez, sigue buscando sus restos. Ayer visitó las fosas comunes del camposanto sevillano.

el 15 sep 2009 / 07:06 h.

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A las seis de la mañana del 14 de abril de 1937 Juan de Dios Gómez Guerra era fusilado en las inmediaciones del cementerio de San Fernando. Setenta y un años después, su nieta, Fátima Gómez, sigue buscando sus restos. Ayer visitó las fosas comunes del camposanto sevillano.

Una partida de defunción, su ficha como trabajador de la Maestranza Aérea de Tablada y el sumario del consejo de guerra que le condenó a muerte por ser un dirigente político de la extrema izquierda son las únicas pistas que le conducen al paradero de su abuelo. Después de perder toda esperanza recorriendo los cementerios de San Juan de Aznalfarache y Mairena del Aljarafe, Fátima Gómez Vela confía ahora en encontrar los restos de su ascendiente en el camposanto sevillano.

Acompañada de diversos arqueólogos integrantes del Foro por la Memoria, Fátima visitó ayer las tres fosas comunes localizadas en el cementerio. El objetivo del foro es la delimitación y protección de estas fosas, sobre las que se vienen construyendo nichos y tumbas desde el año 1976.

Pertrechada de una videocámara, a Fátima le resultó ayer muy duro enfrentarse a la imagen de abandono que presentan estas fosas. "Para los familiares de desaparecidos y asesinados resulta penoso que los políticos de Sevilla no hagan nada por mantener en condiciones dignas las fosas de aquéllos que defendieron al Gobierno legítimo contra un golpe de estado".

Además de arqueólogos e historiadores, en este viaje al purgatorio se contó con el valioso testimonio de Manuel Vargas Alonso, testigo en su infancia de los convoyes de presos con destino al paredón del cementerio, así como de la disposición de las fosas comunes, del tamaño de un campo de fútbol, empleadas para enterrar a los represaliados por el régimen.

Daniel Barragán, arqueólogo del Foro por la Memoria, asegura que las estimaciones más moderadas apuntan a que en Sevilla pudieron morir fusiladas unas 15.000 personas. "Nuestro objetivo inmediato es proteger estas fosas y evitar que se sigan construyendo nichos encima, en definitiva, reivindicar que cada fosa se reconozca como espacio de memoria y prueba de la represión franquista, se señalice y se proteja".

El Foro por la Memoria se ha propuesto elaborar un mapa de las fosas comunes existentes en el cementerio de San Fernando, recabando cuanta información sea posible a través del testimonio de antiguos sepultureros y otros testigos directos. Un primer paso para el estudio científico de estos purgatorios anónimos y su dignificación.

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