Salud

Viaje de ida y vuelta al purgatorio

Rafael Reyes ha sido de los primeros afásicos en plasmar en un libro su cambio de vida.

el 21 abr 2014 / 22:14 h.

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Rafael Reyes, con el doctor Berthier, en una visita a la Gota CEM. / José Luis Montero Rafael Reyes, con el doctor Berthier, en una visita a la Gota CEM. / José Luis Montero Los recuerdos se agolpan por la mente, he pasado el purgatorio. Para mí, los sufrimientos más fuertes son: falta de comunicación, no poder hablar, más tarde, con la ayuda de logopedas y el trabajo de uno mismo, puedo pronunciar algunas palabras; quedan lo más difícil, formar frase para poder expresar lo que tu piensas, es muy difícil, más todavía, más, más,...» Con estas palabras, Rafael Reyes Moreno, no sólo daba arranque a un libro, sino que rompía la barrera de la incomprensión de las personas que sufren de afasia. El libro, titulado Afasia, el drama de la incomunicación, en el que participó conjuntamente el periodista José Moscardó, se convirtió en la primera muestra en España que se aventuró en poner rostro a una secuela que afecta a la capacidad para comunicarse y expresarse y en la que también se desterró ese mito de que no tenía cura. «La rehabilitación es posible», es una de las máximas que defiende este libro, que tiene como uno de sus protagonistas a Rafael, presidente de la Asociación de Afásicos de Málaga, que se siente feliz por la contribución que hizo a la hora de aportar sus viviendas a este libro, una experiencia que no descarta repetir en un futuro. La obra, que agotó su primera edición, se ha convertido en manual para orientar a personas que no han encontrado el asesoramiento en la consulta médica. De hecho, aunque escrito por un periodista, la base se sostiene por un especialista, el doctor Marcelo Berthier, que se ha encargado de la revisión de los aspectos médicos del texto y que, hoy en día, es el que ha entreabierto una puerta para la mejora de estos pacientes, a través de una terapia en la que se combina la rehabilitación con sesiones intensivas grupales e individuales con un tratamiento farmacológico. El libro, en todo caso, tiene una triple vertiente. De un lado, muestra la cara más científica de la afasia. Cuando se define así es porque se hace una clasificación de los diferentes tipos que existen –ya que la afasia puede afectar tanto a la expresión como a la comprensión o incluso al lenguaje escrito–, se determinan las causas –que en un 85% se producen por un episodio de ictus o infarto cerebral, según recoge el propio libro–;e incluso concreta las pruebas diagnósticas necesarias y otras secuelas que acompañan a la afasia, como la hemiplejía, la disartria, la escansión o la apraxia gestual, que son citadas, además de alteraciones de la conducta, entre las que figura, entre las más comunes, la depresión, debido en buena parte al aislamiento que sufren las personas que sufren estas secuelas. Esta labor más científicas viene acompañada con testimonios varios. No sólo el de Rafael, que sirve de presentación. Sino también el de Juanjo, un joven que, con 20 años, sufrió un accidente de moto que le causó la afasia y le cambio la vida. «Yo le digo a gente con afasia intentar, intentar, ... que no se acuerda de nada más que el presente». O Belén, que con 23 años y licenciada en Relaciones Laborales, sufrió un derrame cerebral y, pese a sus limitaciones, se siente hoy –lo dice– «feliz». «Creo que me he adaptado», afirma sin tapujos. Hasta está el caso de Guadalupe, que la afasia le llevó a un estado de depresión tal que le pudo costar la vida que, por suerte y voluntad, se recuperó. Son casos que recoge un libro que, además, concluye con un segundo bloque que, bajo el título Amparando a un afásico, aporta una serie de consejos útiles para convivir con la afasia y cómo la familia y su entorno lo puede ayudar en el quehacer diario. ASOCIACIÓN ARPA. Para informarse sobre la afasia o conocer los servicios que ofrece la Asociación para la Rehabilitación y Prevención asociación puede llamar al 955 211 222.

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