Local

Viaje por la educación de ciudadanos

El autobús parte con los asientos completos y media docena de pasajeros de pie, agarrados a las barras de mano. Los de minusválidos, embarazadas y personas mayores los ocupan personas con capacidad para practicar algún deporte...

el 15 sep 2009 / 05:34 h.

El autobús parte con los asientos completos y media docena de pasajeros de pie, agarrados a las barras de mano. Los de minusválidos, embarazadas y personas mayores los ocupan personas con capacidad para practicar algún deporte, entre ellas, una joven que ronda los veinte años y, seguramente, recibiría un premio en un concurso de misses. Le acompaña un amigo en el asiento de al lado con el que comenta las cualidades de un famoso de profesión desconocida, razón por la que habrá conseguido la popularidad imposible para los actores que interpretan Hamlet.

En la primera parada, no se apea nadie, pero se incorporan nuevos viajeros, como una niña de dos años que se desplaza en brazos de su madre, una mujer de rasgos indígenas, probablemente boliviana, que se mantiene en pie como puede sin que nadie le ceda un asiento. En la siguiente, el autobús descarga pasajeros y se suman otros, pero los asientos siguen ocupados por quienes los tomaron en el origen. De los que se incorporan, una mujer vestida de pija con un niño en brazos de dos años. De inmediato, tres de los sentados se levantan para cederle esa comodidad, mientras que la sudamericana continúa sufriendo las condiciones de su desplazamiento. Pero la miss pensará que eso no es racismo, ni xenofobia ni retraso en la educación para la ciudadanía.

Periodista

daditrevi@hotmail.com

  • 1