Cultura

Víctor Manuel, al pie de la letra

Vivir para cantarlo es lo que el cantante y compositor Víctor Manuel ha hecho en los últimos 40 años; un tiempo en el que ha rubricado más de 400 canciones que ahora recoge bajo este mismo título en un libro. Foto: El Correo.

el 14 sep 2009 / 22:19 h.

Vivir para cantarlo es lo que el cantante y compositor Víctor Manuel ha hecho en los últimos 40 años; un tiempo en el que ha rubricado más de 400 canciones que ahora recoge bajo este mismo título en un libro con los textos de todos sus éxitos y los de su próximo disco.

La puerta de Alcalá, El abuelo Víctor, Sólo pienso en ti, España camisa blanca o Asturias están ligadas a la historia reciente de España, y todas ellas son obra de Víctor Manuel, el último de una generación que, como Sabina, Aute o Serrat, han recogido en sus cancioneros la banda sonora de una democracia incipiente.

"En aquella época los músicos casi suplíamos sobre el escenario la función de los políticos, por eso algunas canciones de esa generación son incombustibles y capaces de fluir de padres a hijos", reflexiona Víctor Manuel durante una entrevista con Efe. Según confiesa el asturiano, recopilar su obra "parecía algo fácil", pero "se fue complicando a medida que encontraba libretas y más libretas, sobre todo de la Transición".

Un tiempo de composición frenética del que ha rescatado para el libro "muchas sorpresas, como una canción en la que -siguiendo corrientes de la izquierda- pedía la abstención para el primer referendo democrático promovido por Suárez, o Pon tu voto a trabajar", que compuso para la primera campaña electoral de Partido Comunista. Vivir para cantarlo recoge cientos de canciones y otras tantas adaptaciones que el artista escribió tanto para él como para su esposa, Ana Belén, y para artistas como Miguel Ríos, Massiel o Rosa León, entre otros, y en las que se puede ver cómo ha crecido el cantante. "Los primeros seis años, hasta que escribí El cobarde en 1969, sólo decía tonterías, pero a partir de ahí hay una evolución abismal en la que siempre he intentado salir por donde no me esperaban, hacer lo más difícil todavía", dice sobre su obra.

De ese voluminoso repertorio que ocupa más de 500 páginas -bromea sobre el tamaño del cancionero calificándolo de "no apto para leer en la cama"- Víctor Manuel asegura que "sólo salvaría unas 50 canciones, que ya son muchas", entre las que se encuentran "temas que han tenido mucho éxito como Sólo pienso en ti o Asturias, pero también otras poco conocidas como Canción pequeña".

Todas ellas son fruto de un ritual de creación meticuloso en el que, según cuenta, se encierra "en una habitación sin vistas y con luz artificial" para poder componer. Un proceso que considera "doloroso, pero que se transforma en euforia cuando culmina" y que aún hoy, cuatro décadas después, sigue enfrascando al artista durante meses. "Soy de una generación que nació para trabajar, y las vacaciones demasiado largas me aburren", dice Víctor Manuel; por eso, ya tiene todo preparado para que su nuevo disco, que llevará el significativo título de "No hay nada mejor que escribir una canción", vea la luz en febrero.

Tres años. Este nuevo trabajo llega más de tres años después del álbum El perro del garaje y está compuesto "por doce canciones muy bien acabadas" en las que, según adelanta el cantante, "hay mucha mujer, para denunciar un problema tan grave como la violencia de género". Pero dentro de No hay nada mejor que escribir una canción Víctor Manuel también hablará de la llamada Memoria Histórica en Cómo voy a olvidarte, dedicada a su abuelo, o a favor de la defensa de nuestro planeta como en "Qué importa la luna".

Como todas sus canciones, estas letras son la respuesta a esos "cabreos bíblicos" que el asturiano dice sentir cada vez que lee o escucha algo que le indigna, y que posteriormente lleva a las partituras.

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