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Viejas manecillas para el año nuevo

Varios municipios de la Sierra Norte conservan relojes de cuerda en las torres de sus iglesias.

el 03 ene 2011 / 18:51 h.

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Curro ‘El Barbero’ da cuerda al reloj de la iglesia de Castilblanco de los Arroyos.

“Este reloj tiene unas 40 horas de autonomía; si salgo el fin de semana, desconecto las campanas para que dure un poco más”, explica Curro 'El Barbero', la verdadera profesión del responsable del mantenimiento de la máquina del campanario de Castilblanco de los Arroyos. En 1935 se montó en la iglesia del pueblo, aunque es de propiedad municipal. El Ayuntamiento de Castilblanco de los Arroyos lo compró en Valencia, según recuerda Francisco Brenes, que cuidaba el reloj junto a otro vecino ya fallecido. Con la misma precisión que maneja tijeras y navaja, afina el mecanismo desde hace 38 años, subiendo cada día los peldaños de la torre para darle cuerda con la manivela correspondiente. “Reloj de escalera”, así se llama a este mecanismo de ruedas dentadas.

“Durante la Guerra Civil se perdió el contacto con la empresa que lo construyó, no se pagaban los recibos, después se saldó la cuenta”, afirma este relojero de vocación. Un sistema casi perfecto con dos pesas y un péndulo que oscila sin cesar. Hermanos Roses fue la firma que lo diseñó. El reloj cumple 75 años sin ninguna avería destacable. “En los años 90, un profesional de Sevilla le dio un repaso general”, cuenta el relojero, que le endosa con paciencia la recarga diaria de energía. “Que esté bien engrasado, pero no mucho para que el frío no cuaje la grasa”. El mecanismo se apoya en una estructura de madera que, con la llegada del verano, puede desnivelarse por la dilatación natural. “Hay que tenerlo en equilibrio, que el calor no descuadre las patas”.

Un pequeño riesgo que afronta Curro El Barbero es la presencia de las cigüeñas. Los nidos alcanzan cientos de kilos en una techumbre a escasos metros de distancia. Los pesados ramajes y la suciedad que generan las aves pueden dañar la torre, las campanas y el propio reloj: “El año pasado no toqué porque vi un huevo, ahora hay un cable eléctrico para que no aniden”.

En Constantina tienen otro reloj en su campanario, pero éste con más de un siglo de historia. Los monaguillos se subían encima de los balancines para tocar las campanas, los cristales estaban rotos, las palomas invadieron la torre... Tras 20 años sin funcionar, abandonado en un estado desastroso, Constantina lo recuperó. La asociación de la Cabalgata de Reyes Magos se hizo cargo de forma desinteresada.

“Cada mes le toca a uno de la asociación, le da cuerda por la noche diariamente”, comenta Antonio Difort, miembro del colectivo. La maquinaria estuvo en un estado calamitoso, en una sala cubierta por metros de palomina (excremento de las palomas). Un equipo de vecinos, conformado por mecánicos de automóviles, electricistas y algún profesional de aviación, reparó el sistema completo, limpiando profundamente y sustituyendo las piezas. “El Ayuntamiento de Constantina traía profesionales, pero todo quedaba en intentos infructuosos”, cuenta. Tres meses duró aquella puesta a punto, hasta su inauguración justo cuando cumplía el siglo, en enero de 1990.

“Los Reyes Magos paran siempre en la parroquia y suben simbólicamente a poner el reloj”, apostilla. La iglesia es dueña y el Ayuntamiento de Constantina es el responsable del mantenimiento, pero acordaron que la asociación se encargara de ello con alguna pequeña subvención. Hoy día, Constantina tiene su reloj de 120 años en hora y goza del toque original de sus campanas. “Fue muy emotivo, había señoras que lloraban al escuchar el repiqueteo”, rememora.

Otros pueblos del entorno, como Las Navas de la Concepción y San Nicolás del Puerto, han contactado con esta asociación para reparar los relojes del municipio. “Es muy difícil, se necesita mucha limpieza y atención”, apostilla el experto. De hecho, a diferencia de Castilblanco de los Arroyos y Constantina, la mayoría de estos relojes ahora están conectados a la red eléctrica.

En Almadén de la Plata, el viejo instrumento de manecillas incansables no se encuentra en la iglesia, sino en la torre del consistorio, construida en 1905. Desde 1987, cuenta con un sistema electrónico diseñado por la relojería El Cronómetro de la capital hispalense, una réplica exacta del original. “El señor que se ocupaba de ello estaba mayor y las agujas se retrasaban”, comenta Julián Cabana (PSOE), alcalde del municipio. El reloj conserva la apariencia, pero su corazón no es el mismo. “Gracias a la adaptación de un relé, sí tiene aún el toque original de la campana”, agrega el regidor.

El Pedroso, Cazalla de la Sierra y Alanís tampoco conservan ya los engranajes originales en sus torres. Todos fueron renovados progresivamente con montajes eléctricos.

Y en muchas ocasiones tienen un triste final. Como ocurrió en otro municipio, ya fuera de la Sierra Norte, Alcalá del Río. El propietario de la taberna El Viar rescató la pantalla del viejo reloj de la parroquia, tirado a la basura tras una restauración. “Se cambió hace unos cinco años y en la iglesia no se conserva nada del antiguo”, confirma Fernando Reyes, el cura del municipio. Perdura de esta manera un cadáver que cuenta las horas de otra forma, las manecillas quietas son inútiles.

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