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Violencia de género

Hoy conmemoramos el Día Internacional contra la Violencia de Género, y en una fecha como ésta mis primeras palabras son de recuerdo y reconocimiento hacia todas las mujeres que han muerto víctimas de la violencia sexista y en especial a las 69 que lo han hecho a lo largo de este año, la última de ellas hace exactamente una semana en Alicante.

el 14 sep 2009 / 20:39 h.

Hoy conmemoramos el Día Internacional contra la Violencia de Género, y en una fecha como ésta mis primeras palabras son de recuerdo y reconocimiento hacia todas las mujeres que han muerto víctimas de la violencia sexista y en especial a las 69 que lo han hecho a lo largo de este año, la última de ellas hace exactamente una semana en Alicante. Hoy es, por tanto, un día para rendir homenaje a todas estas mujeres cuya memoria nos obliga y nos alienta a no bajar la guardia y a seguir luchando afanosamente por erradicar la violencia de género, una de las manifestaciones criminales más dolorosas de nuestra sociedad y la máxima expresión de la desigualdad, la intolerancia y la incomprensión social.

La violencia de género no entiende de fronteras, de clases sociales, culturas, etnias y religiones, es una violación de los derechos fundamentales. Los hechos hablan por si solos. En el mundo la violencia machista hace que entre 1,5 y 3 millones de mujeres y niñas desaparezcan cada año, 1 de cada 5 mujeres puede sufrir una violación por no hablar de aquellas que se cometen en zonas de conflictos bélicos, 6.000 niñas "cada día" sufren mutilación genital femenina, asesinatos a mujeres por cuestiones de honor, por cuestiones de dote? Me pregunto si todavía hay alguien que piense que las mujeres no sufren discriminación.

En los países considerados democráticos y con un Estado de derecho, éste ha de proteger y garantizar, entre otras cosas, la vida de sus ciudadanas y ciudadanos. Para ello, la educación desde la más temprana edad ha de ser en igualdad, contribuyendo a que las generaciones futuras tengan una sociedad justa, aplicando la democracia en su vida privada, y somos conscientes que este aprendizaje no se hace de un día para otro, requiere tiempo y un firme compromiso de toda la ciudadanía. La democracia consiste en respetar al otro, y las mujeres tienen derecho a decidir como quieren vivir su vida y con quién, y por supuesto su derecho a desvincularse.

A lo largo de estos tres últimos años, desde el Gobierno se han dado muchos pasos en búsqueda de soluciones, instrumentos y recursos para erradicar esta lacra. Pero todo lo hecho, cuando seguimos enfrentándonos a esta dramática situación sabe a poco, la violencia es la expresión más brutal de la desigualdad. Por ello, debemos seguir trabajando y debemos sentirnos orgullosos de que el Gobierno de España haya convertido este fenómeno en una cuestión de Estado de primer orden. La lucha contra la violencia de género ha sido y es una de las máximas prioridades del presidente Rodríguez Zapatero, que desde sus primeros días en el Gobierno ha desarrollado una ingente labor legislativa para combatir, erradicar y castigar estos crímenes, que comenzó con la primera ley de la Legislatura: La Ley Integral contra la Violencia de Género.

La Ley contra la Violencia de Género, que se ha convertido en un modelo internacional, ha articulado un importante número de medidas transversales encaminadas a prevenir, sancionar y erradicar esta violencia y a prestar asistencia a sus víctimas. Gracias a esta Ley, hoy el Estado goza de más y mejores instrumentos para combatir esta lacra como son la Delegación Especial del Gobierno contra la Violencia sobre la Mujer, la Fiscalía de Sala delegada y el Observatorio Estatal.

Además, el Gobierno de Rodríguez Zapatero ha hecho un verdadero esfuerzo normativo y legislador no sólo por aplicar las medidas legales de esta iniciativa sino también por reforzarlas y mejorarlas. Así, durante toda la Legislatura 56 consejos de ministros han tratado este tema y han aprobado 139 medidas o instrumentos contra la violencia de género; se han creado 83 juzgados dedicados exclusivamente a perseguir este tipo de delitos (al inicio de esta legislatura no había ninguno); se han puesto en marcha 49 nuevas fiscalías especializadas en violencia sobre la mujer y un turno de oficio gratuito 24 horas; además se ha triplicado el número de agentes dedicados a combatir el machismo criminal (hemos pasado de 505 en 2004 a 1.648 en 2007). También, por primera vez en nuestro país existe un teléfono nacional gratuito de información y asesoramiento (016) con el objetivo de ayudar a las víctimas a que den un paso adelante y denuncien, y se ha puesto en marcha un Plan Nacional de Sensibilización.

Todas estas iniciativas son instrumentos eficaces para luchar contra la violencia de género. Pero no nos engañemos: estamos ante un fenómeno complejo para cuya solución no existen fórmulas mágicas ni soluciones inmediatas. Queda mucho por hacer y no podemos cruzarnos de brazos, más aún cuando la realidad nos demuestra que la contienda es difícil. No somos ingenuos: el camino aún es largo y el esfuerzo debe ser constante de todos y todas, pero estamos convencidos de que se están dando los pasos adecuados en la dirección correcta. Buena muestra de ello es que el proyecto de Ley de Presupuestos Generales para 2008 prevea un aumento de la dotación para erradicar la violencia de género del 75,09%, respecto a la dotación inicial consignada en 2007.

Ahora bien, debemos ser conscientes de que la dimensión del fenómeno es tan terrible y el objetivo que perseguimos es tan noble y relevante, que para que el resultado sea el deseado debemos estrechar voluntades de manera que todas las administraciones, instituciones y organizaciones sociales trabajemos de manera coordinada y unánime. Así lo ha hecho el Gobierno andaluz hace tan sólo unos días aprobando unánimemente en el Parlamento la Ley de Medidas de Prevención y Protección Integral Contra la Violencia de Género, que reconoce legalmente los derechos de las mujeres víctimas y de sus hijos a recibir atención especializada, protección, seguridad, información y ayudas para la recuperación y la integración sociolaboral.

Porque se trata de un fenómeno global que afecta a millones de mujeres y porque en definitiva se trata de proteger a los indefensos, de ayudar a quienes más lo necesitan, de promover la igualdad y de hacer justicia social, por todo ello, quiero manifestar mi orgullo como española y mostrar mi reconocimiento hacia un Gobierno como el de Rodríguez Zapatero que en los últimos tres años ha atendido a más de un millón de mujeres en programas contra la violencia de género en todo el mundo.

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