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Violencia y desarme social

El deporte moderno nació casi al mismo tiempo que las organizaciones internacionales para encontrar la paz; es más, esa concepción deportiva -lo importante no era ganar sino participar, según el Marqués de Coubertain- buscaba instaurar un modo de emulación...

el 15 sep 2009 / 23:51 h.

El deporte moderno nació casi al mismo tiempo que las organizaciones internacionales para encontrar la paz; es más, esa concepción deportiva -lo importante no era ganar sino participar, según el Marqués de Coubertain- buscaba instaurar un modo de emulación pacífica en lugar de bélica entre naciones, pueblos, barrios o individuos. La perplejidad asoma cuando se lee en el mismo diario -éste, ayer- que se concede el Premio de la Fundación Tres Culturas a Juan Goytisolo por sus esfuerzos en pro de una solución de convivencia para israelíes y palestinos y que en esta temporada y en los niveles básicos del fútbol provincial llevamos 72 incidentes de violencia graves.

La cifra debería ser escalofriante pero pasa por anecdótica. Imagino el rearme social si se trasplantaran 72 árboles o se desprendieran 72 fragmentos de cornisa; no digo nada si se hubieran producido 72 socavones. Pero por estos pateos, puñetazos y mamporros de chavales, ninguna alarma; sólo los juzgados, esos juzgados atorados de papeles de los que nos quejamos, a los que acude la parte ofendida -e incluso también la ofensora- a defender su razón. Inevitablemente, las cuatro agresiones de esta semana tendrán lugar entre el sábado y el domingo.

El deporte ya no es práctica competitiva: es una industria. Las distintas marcas ganan millones vendiendo prendas, entrenadores, ojeadores y padres esperan hacer su agosto si el niño llega a figura. No hay ningún propósito de educar sino de ganar -dinero, se entiende-. Decenas de instituciones premian los esfuerzos de personas y entidades que buscan el desarme de los pueblos pero muy pocas ponen en marcha iniciativas para parar la violencia deportiva en los jóvenes. No estamos ante el desarme propuesto por Coubertain sino ante el de una sociedad enloquecida por el show me the money.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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