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Visita el Reyno como plebeyo

Llega el momento tan poco esperado por el Sevilla en cada temporada, la visita al Reyno de Navarra, antes Sadar, tan infausto como desagradable. Esta campaña, aún más por la crisis liguera.

el 14 sep 2009 / 21:03 h.

Llega el momento tan poco esperado por el Sevilla en cada temporada, la visita al Reyno de Navarra, antes Sadar, tan infausto como desagradable. Esta campaña, para colmo, aún más, por la crisis liguera del equipo de Jiménez y por la causa del aplazamiento del choque, que recuerda el drama.

La trágica muerte de Antonio Puerta pospuso en su día este encuentro para que el Sevilla pudiera viajar a Atenas a jugar la vuelta de la previa de la Liga de Campeones ante el AEK. Aquellos momentos de tristeza, la real, la de la marcha irreversible de una persona como la que se fue, poco tienen que ver con los actuales, en los que la mayor preocupación tan sólo es deportiva.

Han pasado los meses y lo que se veía como una oportunidad de recortar puntos, de dar un salto en la clasificación con esta jornada exclusiva para Sevilla y Osasuna se ha convertido en una auténtica reválida para Manolo Jiménez y su equipo. Las tres derrotas consecutivas en la Liga convierten el duelo ante los navarros, rivales directos por puntuación en estos momentos, en una cita ineludible con la realidad, la necesidad de alejarse del descenso y comenzar, poco a poco, a remontar el vuelo. No es que una derrota pueda desembocar en una decisión súbita acerca del técnico del Arahal, pero un mal resultado esta noche alimentaría un debate que ya existe en el sevillismo. Los resultados mandan. Y que conste que en responsabilidad el preparador sevillano no tiene ni más ni menos que otros, pero es la ley del fútbol.

Y por si fueran pocos los condicionantes negativos que rodean este choque, ahí está el partido en sí, ante Osasuna. No son el equipo navarro ni el Reyno de Navarra ni el rival ni el estadio preferidos por los sevillistas, eso es seguro. Año tras año, y ya van 14 sin ganar en Pamplona, se acumula una leyenda negra que, afortunadamente, no acompaña a los rojillos en el Sánchez Pizjuán, donde, por ejemplo, la pasada temporada el Sevilla firmó su clasificación para la segunda final consecutiva de Copa de la UEFA ante el equipo de Ziganda.

El caso es que en el Reyno de Navarra el Sevilla no se presenta como en los últimos años, con su juego mágico (que de nada sirvió, por cierto) y con su halo de equipo superior, sino con su hábito de mediocridad y sus agobios, que son varios desde hace unos meses. A este encuentro intersemanal, además, se le unen varias ausencias importantes.

Con lo puesto

Ni Kanouté ni Dragutinovic ni Kerzhakov ni Chevantón ni Javi Navarro ni Escudé ni Boulahrouz (por lesión) ni tampoco Daniel Alves (éste por sanción) viajaron ayer con el Sevilla a Pamplona. Lo cierto es que las lesiones se están cebando esta temporada con el conjunto nervionense, al que Jiménez pretende rehabilitar en defensa para lavarle la cara.

Ante esta plaga de bajas, al ex técnico del Sevilla Atlético se le presenta de nuevo un puzle que completar cambiando a sus distintas fichas. Esta vez puede ser Martí, como en la segunda parte de Almería, el que supla a Daniel, y no Hinkel, que ni siquiera viaja "por causas que no se pueden decir", según Jiménez. También existe la opción de Crespo en el lateral diestro, aunque de esta forma la recomposición tendría que ser en la banda izquierda.

La buena noticia para el Sevilla es que su máximo goleador, Luis Fabiano, vuelve al equipo tras su ausencia el pasado fin de semana en Almería. A su lado debe estar Arouna Koné, siempre que Jiménez apueste por los dos delanteros. Es la hora de confiar en él y también es hora de que el marfileño responda.

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