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Vista para sentencia la demanda de la familia del niño asfixiado por una papelera en un colegio

el 02 sep 2011 / 15:10 h.

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Un juzgado de Sevilla ha dejado vista para sentencia la demanda  formalizada en el marco del procedimiento abierto en la jurisdicción  contencioso-administrativa por la familia del menor de tres años que  en 2006 murió asfixiado por una papelera en el colegio 'Jacarandá' de  Sevilla Este, tras una resolución de la Junta en la cual se acuerda  una indemnización de 115.187,32 euros.

Según han indicado a Europa Press fuentes del caso, se han  aportado diversas pruebas documentales en el transcurso del proceso,  después de, por otra parte, se recibieran las actuaciones que  quedaban pendientes por parte de la Consejería de Educación de la  Junta de Andalucía.

Ahora, el juzgado debe determinar si la indemnización aludida por  la Junta de Andalucía es adecuada o si procede una cantidad mayor;  los familiares siguen manteniendo la cantidad de un millón de euros  de indemnización, aunque al contar con la resolución favorable en lo  que se refiere a la responsabilidad acatarán, sea cual sea, el fallo  judicial.  

Aunque los familiares del menor rechazan la valoración de daños  realizada por la administración autonómica, ven "positiva" la  resolución de Educación, en tanto "por fin reconoce claramente que  había una absoluta falta de diligencia", quedando ese asunto zanjado  en el procedimiento.

En la resolución de Educación, que pone fin a la vía  administrativa y a la que tuvo acceso Europa Press, la Junta reconoce  un daño "efectivo, evaluable e individualizado", así como que el  dañado no tenía el deber jurídico de soportarlo, y la "imputabilidad"  de la administración.

"Sin embargo, cabe plantearse si existe un nexo causal entre la  actividad administrativa y el resultado dañoso", según Educación, en  alusión a la necesidad de que el daño sea consecuencia exclusiva del  funcionamiento normal o anormal de un servicio público o actividad  administrativa en relación directa o inmediata.  

En referencia a que la valoración de un hecho como peligroso y el  desplazamiento de la responsabilidad al profesor dependen de las  circunstancias en que el hecho tuviese lugar, la Junta reconoce  "grado de omisión de diligencia" no por el hecho de que el niño  metiese la cabeza en el receptáculo, "hecho en ocasiones inevitable",  sino porque "no fue visto ni constatado por ningún profesor hasta que  se lo comunicaron los alumnos".

Asimismo, la administración autonómica alude al incremento de  responsabilidad de la persona encargada de la vigilancia por el hecho  de que los alumnos tuvieron que avisarle en varias ocasiones de lo  que ocurría --en la primera ocasión, según las actas de exploración  testifical de los menores, la profesora respondió 'anda ya, niño'--.

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