Local

Vivienda cambia su política de alquileres

El Ministerio de Vivienda ha suprimido mediante una orden fechada el 26 de diciembre las ayudas que se prestaban a los dueños de las viviendas para el fomento del alquiler de sus pisos. Este departamento entiende que las comunidades autónomas estaban dando distintos...

el 15 sep 2009 / 21:57 h.

El Ministerio de Vivienda ha suprimido mediante una orden fechada el 26 de diciembre las ayudas que se prestaban a los dueños de las viviendas para el fomento del alquiler de sus pisos. Este departamento entiende que las comunidades autónomas estaban dando distintos usos a estas partidas y que ha decidido eliminarlas para evitar "malinterpretaciones". Como punto de partida, esta explicación necesita de alguna que otra aclaración. En concreto, sobre qué tipo de malinterpretación se ha registrado y si ésta ha sido de tal gravedad que obliga a suprimir de sopetón una de las tres líneas de financiación diseñadas por los antecesores de la actual ministra, Beatriz Corredor, para el estímulo del alquiler. Aquí en Andalucía la partida que se pierde no es desdeñable, pues los 24 millones de euros que se gastaron por este concepto entre 2006 y 2008 equivalían a la mitad de las ayudas concedidas en la comunidad para el fomento de los arrendamientos. La Administración se ahorra parte de este dinero, pues a cambio sólo se establece la posibilidad de que se dé dinero a los propietarios que reformen sus viviendas y luego las destinen a alquiler. Quizás la explicación de una supresión tan sorpresiva haya que buscarla en el propio mercado. Esta orden nace en 2005, en plena efervescencia inmobiliaria y con una oferta de pisos en alquiler tan exigua que se hacía casi imposible ofrecer una alternativa a las miles de familias que se veían incapaces de comprarse un piso por sus precios exorbitantes y esas subidas desproporcionadas de hasta un 18% anual. Ahora, todo eso ha cambiado. Los pisos no se venden, pero a muchos les trae más a cuenta alquilar su vivienda y este hecho se está notando ya en los precios de los alquileres, que se han incrementado en torno a un diez por ciento. En esta tesitura, y con una crisis de por medio, parece conveniente dedicar este dinero a otro concepto. Una buena idea que, sin embargo, no ha sido bien explicada.

  • 1