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Vivienda y solvencia de las familias

Si tratamos de medir el bienestar de las personas, como muy frecuentemente suele pasar y como irremediablemente hacemos los economistas, en base a datos económicos, las variables a tener en cuenta son la renta y la riqueza.

el 15 sep 2009 / 00:50 h.

Si tratamos de medir el bienestar de las personas, como muy frecuentemente suele pasar y como irremediablemente hacemos los economistas, en base a datos económicos, las variables a tener en cuenta son la renta y la riqueza. Desde luego, hay muchos trabajos ocupados en dar cuenta de estas cifras, pero uno de los de verdadera referencia es la Encuesta Financiera de las Familias recientemente publicada en su segunda edición con datos referidos a 2005 (EFF2005). Los números del estudio dan bastante de sí y dan respaldo a muchas de las nociones con las que nos manejamos cotidianamente. En cuanto a la riqueza, básicamente aprendemos que, en 2005, los activos reales constituyeron cerca del 90% del valor de los activos totales de los hogares, siendo el resto, claro es, activos financieros. Y es la vivienda, como cabía esperar, el que se presenta como activo más importante de los hogares (66,1% de los activos reales). No obstante, pierde peso relativo a medida que aumenta la renta, estando los activos financieros más concentrados en los más ricos. En suma, los activos inmobiliarios representan según los últimos datos el 80% de la riqueza familiar, lo cual supone una tendencia creciente desde el anterior estudio de 2002. La composición de la deuda de los hogares, cifrada en el 9,3% del total de sus activos, se dedica consecuentemente a financiar estas inversiones inmobiliarias y relativamente menos a otros desembolsos. Además, únicamente un 56,8% de la deuda es para la vivienda principal.

Nos encontramos así con un 26,1% de hogares con deuda pendiente por la compra de su vivienda principal. Se trata de un porcentaje que aumenta con la renta, pero no con la riqueza neta. La cantidad de deuda pendiente por la compra de la vivienda principal es, en mediana, de 42.100 para el conjunto de los hogares que tiene este tipo de deuda. Esta cifra aumenta con la renta, permanece relativamente constante con la riqueza, y es mayor para los hogares donde el cabeza de familia es menor de 35 años y cuando hay dos miembros del hogar trabajando. Las deudas pendientes por la compra de la vivienda principal son, casi en su totalidad, deudas con garantía hipotecaria. En conjunto y si comparamos con datos de la EFF2002, el incremento de la deuda ha sido mayor que el aumento de los activos para todos los niveles de renta y riqueza. Me interesa preguntarme aquí si este estado de cosas, como muchas veces se dice, hace más vulnerables a las familias de cara al futuro.

La respuesta es no visto el actual contexto español y europeo. Muchos estudios centrados en el endeudamiento confirman que a la par que se incrementa el nivel medio de deuda aumenta también, sorpresivamente, la solvencia efectiva de los prestatarios frente a potenciales dificultades financieras. Y esto sobre todo en la medida en que el grueso del nuevo endeudamiento se ha dirigido a la compra de vivienda, un activo que se ha visto fuertemente revalorizado en los últimos tiempos, y que, así, se impone como una garantía para cuando vengan mal dadas. También pasa que han sido las familias más ricas las que acelerado en mayor medida su endeudamiento, con lo cual los problemas para enfrentarse al recibo hipotecario son globalmente menores.

Catedrático de Hacienda Pública

jsanchezm@uma.es

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