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"Vivimos en un estado apocalíptico a nivel social, económico y cultural"

el 25 nov 2012 / 19:58 h.

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    Por si no tuviéramos bastante con la crisis mundial y la profecía maya, también la literatura parece insinuar la inminencia del desastre. O eso sugiere el título del último libro de José I. Montoto Mariscal, Diario del fin del mundo, que acaba de ver la luz en la colección Monosabio del Ayuntamiento de Málaga. Falsa alarma: apenas abre uno sus páginas, no tarda en entender que hay mucha vida en este volumen, y donde hay vida... Pero mejor será que lo explique el propio autor: "Diario del fin del mundo es la parte del libro que más peso tiene junto al Poema del fin del mundo. A pesar de su connotación apocalíptica, creo que es el título que más se ajusta al contenido y la estructura de esta obra", afirma.

    Una obra compuesta por piezas breves, en la frontera entre el microrrelato y el poema en prosa, que guardan en todo caso una notable unidad. "No sé hasta qué punto estos textos son poemas. Si bien es cierto que muchos alcanzan un tono lírico, no obstante la pretensión es otra bien distinta: digamos que son fragmentos, relatos o sucesos acordes con los tiempos desde el punto de vista que se generan mediante la invidualidad para finalizar, la mayoría de los casos, con la búsqueda del colectivo, bien sean desde el punto de vista familiar o amistoso salpicados con el día a día, su rutina y problemática vital que acompaña a cada uno de los personajes. Y sí, en cierta manera vivimos en un estado apocalíptico a nivel social, económico y cultural, y eso se refleja en estos textos", agrega Montoto, cordobés de 1979 pero muy vinculado a Sevilla.

    Cada una de las citadas piezas empieza con una alusión a otro libro, ya sea Harry Potter, La pasión turca, París no se acaba nunca o Más Platón y menos prozac, lo cual también tiene explicación: "Este libro comenzó con una serie de preguntas aleatorias que le hice a una serie de conocidos para a partir de sus respuestas generar una serie de personajes ficticios. Esas lecturas corresponden con lecturas reales que hicieron esta serie de personas, a partir de las cuales comencé a escribir el Diario".

    Convencido de que no hay mejor material para la literatura que el que se extrae de la realidad y del presente, Montoto cree que "muchas veces se habla del compromiso del escritor con su tiempo y su entorno. Hablamos en muchos casos de autoficción, de la experiencia como recurso para la creación. La observación del entorno ha sido muy importante para dar forma a este proyecto", señala.

    Afincado desde hace unos meses en la localidad francesa de Toulouse, el autor cree que allí "escribo más tranquilo, con más tiempo y reposando más las ideas. Sin esas prisas literarias que existen en Andalucía para llegar a los sitios lo antes posible y de cualquier manera. Supongo que también tendrá que ver el cambio de clima y cultura o, simplemente, ver las cosas desde otro punto de vista extramuros".

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