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Vocación 'pública' y 'humanista' de Sevilla

La Hispalense ve en Bolonia una 'oportunidad'. Foto: Antonio Acedo.

el 15 sep 2009 / 19:28 h.

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1. ¿Por qué hay que estar a favor de Bolonia? ¿Por qué en contra? La primera de las razones para estar a favor es que no podemos construir una Europa unida si nuestros estudiantes, docentes y graduados tienen problemas de movilidad. La Europa sin fronteras y de la moneda única exige un escenario educativo homogéneo y homologable, como así lo han entendido 47 países. En segundo lugar, Bolonia supondrá un revulsivo para el despegue internacional de nuestras universidades. Estoy convencido de que ello redundará de forma positiva en la calidad de nuestra educación. Finalmente, en todos las reformas existe una oportunidad de mejora. Bolonia debe servir para concienciar a toda la sociedad española de la importancia de la Universidad como motor de desarrollo y progreso ciudadano.

2. ¿Está la Universidad preparada para este cambio? La Universidad lleva mil años adaptándose a los cambios que exigen las sociedades de su tiempo. Dentro de los muros universitarios hay mucho talento, experiencia en afrontar retos complejos y capacidad de trabajo, por lo que soy moderadamente optimista. Es cierto que nos hubiera gustado otro escenario económico y algo más de tiempo para preparar los cambios, ya que debemos adaptar de forma simultánea todos los planes de estudio al nuevo marco europeo. Estamos realizando un esfuerzo organizativo tremendo.

3. ¿Qué efectos tendrá Bolonia sobre las enseñanzas universitarias y sus contenidos? El más importante es el desplazamiento del foco educativo desde el profesor que enseña al alumno que aprende. También tendrá efectos positivos sobre la calidad de la enseñanza. Todos los nuevos títulos deben pasar antes de implantarse por un proceso de verificación tendente a garantizar la calidad de sus enseñanzas, instalaciones, profesorado y proceso formativo. Además, la evaluación de la calidad se repetirá cada seis años a través de procesos de acreditación que contemplan la intervención de evaluadores externos, lo que garantizará que la formación impartida cumpla siempre los estándares requeridos tanto por la legislación como por las demandas sociales.

4. ¿Supondrá la renuncia a enseñanzas tradicionales de la Universidad? Ni lo creo ni lo deseo. La Universidad de Sevilla jamás renunciará a su vocación humanística. Si alguna titulación desapareciera, como ha ocurrido con algunos estudios desde los orígenes de la Universidad, será por ausencia de alumnos, nunca por falta de entusiasmo de las autoridades académicas o por imposiciones externas. El decidido apoyo al grado de Antropología es un ejemplo de nuestro interés por mantener viva la tradición de nuestra Universidad.

5. ¿Acarreará Bolonia una privatización de la Universidad en su aplicación? La vocación pública de nuestra Universidad es irrenunciable. Aunque tiene que responder a las demandas de la sociedad, no debe subordinarse nunca a las meras exigencias del mercado. Las administraciones deben hacer todos los esfuerzos precisos por mantener e impulsar el modelo de Universidad pública.

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