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Voeckler repite su exhibición y Evans se despide del podio final

El francés logró en los Pirineos su segundo triunfo parcial, mientras el defensor del título cedió casi cinco minutos y dice adiós a sus aspiraciones.

el 18 jul 2012 / 21:02 h.

Thomas Voeckler ganó su segunda etapa en el Tour 2012.

El francés Thomas Voeckler (Europcar) firmó una hazaña en la etapa reina de los Pirineos con una exhibición en los cuatro puertos que unieron Pau y Bagnères de Luchon a través de 197 kilómetros, en la que el británico Bradley Wiggins (Sky) mantuvo el maillot amarillo y Cadel Evans (BMC) se olvidó de sus opciones de podio en favor del italiano Vincenzo Nibali (Liquigas).

“Chapeau y Merci”. Los franceses agradecieron con dos palabras la gesta del veterano guerrillero del ciclismo galo, que además puso a su país líder en número de victorias en este Tour, con cinco, por delante de Gran Bretaña. No era para menos, pues Voeckler, de 33 años, fue el rey de los puertos, ya que coronó en cabeza los cuatro colosos de la etapa, Aubisque, Tourmalet, Aspin y Pereysourde, y desde la cima de este último aún fue capaz de aumentar la ventaja respecto a su primer perseguidor.

Voeckler fue el más fuerte entre los 38 corredores que formaron la escapada del día en el kilómetro 20. Ya ganador en Bellegarde hace una semana, levantó los brazos por segunda vez en la presente edición. A 1.40 llegó el danés Chris Sorensen (Saxo Bank) y a 3.22 el español Gorka Izaguirre (Euskaltel) y el kazajo Alexander Vinokurov (Astana), que se pasaron todo el día persiguiendo al héroe pirenaico.

En la etapa de los favoritos la jornada dejó una conclusión clara, y es que Evans no sólo no renovará el título, sino que se puede despedir del podio tras llegar a meta a 3.47 minutos del trío compuesto por Bradley Wiggins, Chris Froome y Vincenzo Nibali. Los británicos del Sky siguen inamovibles en las dos primeras plazas y Nibali es tercero con un colchón de más de 3 minutos sobre el cuarto, que es el belga Jurgen Van den Broeck.

Evans cayó del cuarto al séptimo puesto de la general, a 8.06 de Wiggins. Un descalabro el del australiano que permitió al español Haimar Zubeldia adelantar una plaza. Es quinto, a 7.13 minutos. Cruzó la línea junto a Alejandro Valverde y Juan José Cobo, a menos de un minuto del grupo del líder.

La etapa más dura de los Pirineos estaba señalada como unas de las últimas oportunidades para asaltar el liderato de Wiggins. Pero el conjunto británico controló la etapa metro a metro, y a la hora de la verdad nadie inquietó al líder, siempre escoltado por el implacable Chris Froome.

Sólo Nibali mostró su orgullo con dos ataques en el Peyresourde, cuya cima estaba a 16 kilómetros de meta. El Tiburón de Messina lanzó sus habituales dentelladas con la intención de jugarse el tipo en la última bajada hasta meta. Pero no hubo manera.

Sus ataques sirvieron para reflejar el más que probable podio de París. El siciliano se llevó a su rueda a Wiggins y Froome. Y terminó de hundir a Evans, quien se descolgó en el Aspin, recuperó en la bajada y en el Peyresourde quedó fuera de combate. Ese fue el trofeo de Nibali, quien sacó rentabilidad a su ambición.

El Tour seguirá el jueves en los Pirineos con la disputa de la decimoséptima etapa, entre Bagnéres de Luchon y Peyragudes, de 143 kilómetros, jornada corta pero con cuatro puertos y final en alto que acabará de aclarar la clasificación antes de la crono.

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